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Elecciones

03 May La vieja política en los comités pro-formación

El arsenal de estrategias de la vieja política persiste. No hace falta definir con presión qué es vieja política para vislumbrar de forma clara un estilo de hacer política que actúa de manera opaca y conspirativa, con lideres autoritarios inadecuados para un sociedad con problemas complejos. No es una cuestión ideológica, poco o nada, hace esta clase de políticos en función de una agenda programática. En cambio, emplean grandes esfuerzos para subsistir en el poder. Las reformas que aprobaron los diputados el 13 de septiembre fue una movida de la vieja política.

Y así, en un ambiente político tumultuoso que deja mucho por desear, Guatemala se encamina para un nuevo proceso electoral en el 2019. Estaremos el próximo año, acudiendo a las urnas. Debemos, desde ya, reflexionar sobre la existencia o el surgimiento de una nueva clase política.

La etapa de adhesiones para que los comités se conviertan en partidos políticos es un proceso poco discutido, pero con grandes repercusiones sobre la oferta electoral. Es en este proceso en donde se definirá, desde lo formal hasta la informal, el tipo de organización, cómo han cumplido con la extensa normativa que se les exige.

El proceso ya arrancó. Los comités que quieran participar en las elecciones del 2019 han emprendido una serie de procedimientos legales para que el grupo promotor pueda reunir dentro del plazo de dos años las adhesiones del 0.30% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Esto último es un desafío de grandes dimensiones.

Primero, es importante reflexionar sobre este requerimiento. En América Latina a partir de 1978 se inicia un proceso de reformas electorales, donde la extensa mayoría de países elevan el número de firmas requeridas para crear un partido político. La idea detrás de esto fue diseñar un sistema electoral que creara partidos políticos institucionalizados, con representación y cobertura nacional, así prevenir el surgimiento de organizaciones con identidades territoriales e intereses particulares. Se apostó en ese entonces y hasta la fecha,  por la creación de  barreras de entrada a nuevas organizaciones, favoreciendo a los partidos existentes.

Esto no ha generado los resultados esperados en países como Guatemala. No hemos sido capaces de crear partidos institucionalizados. Pese a eso, mantenemos altas barreras de carácter administrativo-legal que han dejado un sistema burocrático poco flexible y con grandes insolvencias.

Un claro ejemplo de esto es el proceso de entrega de las hojas de adhesión. En primer lugar, el TSE emite paquetes (alrededor 50 hojas) en formato físico que se otorgan en la sede de la institución. No hay forma de tener acceso a este material en otro formato o por medio de otros mecanismos, se genera entonces, escasez en la disponibilidad de las hojas. Además de esto cada una de las hojas debe estar sellada y firmada por el representante legal de cada comité, por lo cual los miembros se ven obligados a esperar la firma del notario para continuar con el proceso.

Ahondando en lo anterior, el proceso verificación y validación de las hojas también se da con grandes tropiezos. Aquí es importante recordar que la reformas impulsadas en el 2016, aumentaron las competencias del TSE, pero esto no ha sido acompañado de mejores capacidades, ni tampoco de un presupuesto adecuado para el trabajo de la institución.

Actualmente, el proceso para validar una firma es deficiente. El Secretario General de Movimiento Semilla, Samuel Pérez cuenta que incluso el TSE invalidó su adhesión. Así, muchas veces se rechazan adhesiones sobre la base de la letra, información que se sale de las casillas, uso de cédulas, inconsistencia con la firma en el DPI, etc. No existe mecanismo para corregir o solventar errores de este tipo, el proceso debe de repetirse, y en muchos casos la centralización del proceso imposibilita que la persona se pueda adherir, desfavoreciendo a los individuos que intentan sumarse y pertenecer a una organización partidaria. Por el otro lado, la propia burocracia tiene sus falencias con errores en el registro interno del TSE, inconsistencias casi imposibles de enmendar. Si bien es cierto que los formalismos son importante para autenticar a la persona, también es cierto que el proceso es anacrónico y no cuenta con un sistema de registro moderno, ágil y transparente.

Para poner un ejemplo regional en México el Instituto Nacional Electoral (INE) estableció en septiembre del 2017 una aplicación para diapositivas móviles (app) para recolectar las firmasde manera digital e inmediata, sin tener que recurrir a versiones impresas. A pesar de las distintas criticas que se han dado alrededor del la app, se ha demostrado que el promedio de las firmas recabadas aumentó, en palabras del investigador Sebastián Garrid “la app ha ofrecido beneficios tangibles y valiosos tanto a la ciudadanía, como a los aspirantes a candidato independiente y al INE”.

En Guatemala no hemos ni profundizado en la problemática. Es evidente que el TSE tiene grandes desafíos a la hora de validar y detectar anomalías. Sin embargo, hoy por hoy, la información se maneja exclusivamente en la base de datos físicos de dicha institución, existe muy poca auditoría por parte de otras organizaciones, investigadores u otros actores. Esto genera un serio problema a la hora de garantizar transparencia en el proceso.

En relación a lo anterior, el portal no muestra información desagregada sobre los comités pro-formación. Se cuenta con un documento (organizado por mes) del registro que incluye información sobre el nombre del representa legal, ubicación y emblema de los comités (con la excepción en abril donde se muestra un cuadro con total de firmas).

Con el fin de analizar la situación a más detalle se solicitó información a la Unidad de Información Pública del TSE. El presente cuadro muestra la actividad en firmas de los seis comités que registraron movimiento (otros seis fueron excluidos del análisis por no contar con datos). Añadido a esto, se analizó las fechas entre el 1 de septiembre al  28 de febrero, excluyendo los dos últimos meses.

 

 ¿Qué nos dice la gráfica?

 A primer vista, lo que llama la atención es el desconocimiento que impera sobre los comités. La organización que ha demostrado tener más capacidad en recabar las firmas es AVANZA que tiene a Pedro Catalán como Secretario General y su sede en zona 1. Pero, además de este registro, no existe información de la agrupación, no se cuenta con una página electrónica, como tampoco aparece ninguna noticia en medios de comunicación. Lo que nos hace cuestionar su finalidad.

Recordemos aquí la recurrente tendencia de “comprar la ficha de un partido”, como acaba de suceder con Zury Ríos quien anunció por medio de un video en redes sociales su incorporación al partido Valor. Aquí, no podemos decir que Zury compró el partido, pero sí que ella no participó en el proceso de creación del partido que cuenta, hasta el momento con 26,030 afiliados. La compra de la ficha es tan usual, que no se cuestiona la legitimidad que esto pueda tener sobre las estructuras partidarias y cómo puede generar incentivos perversos para la creación de comités, cuyo objetivo sea vender la estructura al mejor postor, podemos cuestionar incluso los mecanismos con los que consiguen las firmas, ¿cómo lo hacen rentable? ¿cuál es el margen de la ganancia?

Regresando al gráfico, el segundo comité con más firmas recabadas es el Partido Humanista de Guatemala con Rudio Mérida como Secretario General, quien fungió como director de la PNC durante el gobierno de Alfonzo Portillo. Al igual que AVANZA, se encuentra cerca del objetivo para llega a constituirse como partido político.

Por otro lado, el Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP) de Codeca es quizás la organización más conocida entre la ciudadanía, por su pujante agenda política y frecuente convocatoria a movilizaciones en la ciudad capitalina. No obstante, el comité pro-formación no ha dado a conocer de manera pública en medios de comunicación o redes sociales su intención de llegar a ser partido político, aun cuando el comité inició el proceso en diciembre del 2016. A pesar de esto, representantes de Codeca han mostrado tener una postura cerrada y evasiva sobre sus aspiraciones para convertirse en partido político.

Finalmente la gráfica muestra a Movimiento Semilla. Con una abismal diferencia, Semilla cuenta con más difusión en redes sociales y medios de comunicación. Además, es importante constatar que es la única que tiene una página electrónicacon información sobre su propuesta, principios e incluso una opción para establecer contacto. A pesar de esto, los datos muestran un crecimiento limitado, comparado con los otros comités pro-formación.

Los obstáculos a los que se enfrenta Movimiento Semilla son considerables.  Su interés por la transparencia como pilar de sus actividades, los ha llevado a incursionar en varias prácticas, como por ejemplo son los primeros y únicos de los comités que han sacado su Número de Identificación Tributaria (NIT). De hecho, innovar en este sentido les ha generado más costos y pérdidas, que recompensas, dado que hasta el momento el TSE no exige como requisito a los otros comités tener el NIT, demostrando así una enorme debilidad para fiscalizar. Asimismo, Samuel Pérez ha señalado que debido a esto muchos bancos les han negado la oportunidad de abrir cuentas institucionales.

Lo cual no conduce a la siguiente reflexión, ¿Esta el sistema castigado a los que actúan con transparencia y premiando a los que actúan con opacidad?

En base a lo anterior, todo apunta a que sí. El actual proceso de adhesiones y creación de partidos políticos ha motivado la compra de la ficha como mecanismo para impulsar candidatos. Una práctica común de la vieja política. A su vez, nuestro sistema mantiene las barreras altas y no da cabida a que surjan nuevas organizaciones.

Existe poca reflexión sobre esto, pero más importante aun, la ciudadanía (con sus diversos sectores) no han sido capaces para articularse y exigir más de las estructuras partidarias que emanan de este proceso. Es importante, por un lado, fiscalizar y auditar el trabajo que este realizado el TSE para que puedan asegurarse que las firmas sean validadas, y que no se estén replicado el acto de compra y venta de registros de datos de adhesiones. Una manera de hacerlo es emular lo que se hizo en México sobre las posibles anomalías que surgen cuando el crecimiento de firmas supera la tendencia habitual.

En aras de un proceso electoral a la vuelta de la esquina, con grandes retos institucionales, debemos garantizar desde ahora un proceso transparente que nos conduzca hacia la nueva política.

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01 Nov ¿Es ideológica la lucha contra la corrupción en Guatemala?

Hay quienes argumentan que la lucha contra la corrupción en Guatemala es un asunto que únicamente interesa a las izquierdas, que realmente lo que quieren es llegar al poder por otros medios distintos a las elecciones, ya que en estas casi siempre pierden ante partidos de derechas que han gobernado el país desde que empezamos la transición hacia la democracia. El argumento es que se está judicializando la política, pues muchos de los casos investigados por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) tienen como acusados a prominentes políticos de los partidos tradicionales, de la vieja política. La mayoría de los casos recientes están relacionados, precisamente, con el delito de financiamiento ilícito de las campañas electorales.

Esta absurda historieta de cierta derecha con raíces en el añejo anti-comunismo del siglo XX no tiene fundamento alguno y, más bien, parece una politización de los casos judiciales. Toda persona razonable, tanto de derecha como de izquierda, se da cuenta que uno de los principales problemas de nuestro sistema político es la corrupción. Los casos evidenciados en 2015 por el MP y CICIG, que afectaron al entonces Presidente de la República y a su Vicepresidente, indignaron a toda la población. Un buen porcentaje de esta se movilizó en el mundo virtual de las redes sociales, mientras que otro nutrido grupo salió a las calles y plazas para protestar. No fue, como ahora quiere sugerir el Alcalde de la Ciudad de Guatemala, un golpe de estado blando. Los ciudadanos ejercieron su poder soberano y dijeron “¡Basta Ya!” a la elite política corrupta en el poder, y esto a su vez fortaleció la persecución contra los aún presuntos criminales. Lamentablemente, por la proximidad del evento electoral de ese año, no hubo tiempo de depurar a todos los políticos en el Congreso y en las corporaciones municipales. Ahora sufrimos las consecuencias de una asamblea legislativa infestada de corruptos que desean defender a toda costa su inmunidad para garantizarse la impunidad.

Hay una manera objetiva de demostrar que la lucha contra la corrupción no tiene color ideológico. Recientemente se liberaron los datos del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (conocido como LAPOP, por sus siglas en inglés), también reconocido como el Barómetro de las Américas, liderado por la Universidad de Vanderbilt. La encuesta más reciente en Guatemala fue realizada entre febrero y mayo del 2017, coordinada por ASIES y financiada por USAID. La misma nos puede dar algunas luces para responder a la pregunta con la que titulamos el artículo, pues se indagó específicamente sobre la participación ciudadana en las movilizaciones anti-corrupción del 2015.

Según dicha encuesta, cuando se les pregunta a los guatemaltecos ¿cuántos de los políticos en el país cree usted que están involucrados en corrupción?, más del 33 por ciento responden que “todos” están involucrado en corrupción, un 32 por ciento dicen que “más de la mitad”, 23 por ciento piensan que “la mitad” de ellos lo está, casi 9 por ciento cree que “menos de la mitad” están involucrados, y solamente un 2 por ciento del total de entrevistados dice que “ninguno” de los políticos de Guatemala está involucrado en actos de corrupción. No parece haber diferencias entre los entrevistados en áreas rurales o zonas urbanas respecto a esta severa descalificación hacia los políticos. Desde la perspectiva de género sí hay diferencias estadísticamente significativas. En el caso de las mujeres, con su innata habilidad para detectar a los mentirosos (según la psicología evolucionista), ellas tienden a desconfiar más de los políticos, pues hasta el 37 por ciento piensa que “todos” ellos están involucrados en corrupción (versus un 30 por ciento en las respuestas de los hombres encuestados; por otro lado, como sabemos, las mujeres están sub-representadas en los cargos de elección popular).

Lo más interesante es que LAPOP 2017 también preguntó en Guatemala lo siguiente: “¿Participó usted en las manifestaciones/protestas en el año 2015 en contra de la corrupción?” A lo cual el 16 por ciento de los entrevistados (N=1542) respondió que SÍ, siendo levemente mayor la participación en el área urbana (17 versus 15 por ciento en lo rural, lo cual implica que no hay diferencia estadísticamente significativa), lo que cuestiona la percepción muy difundida de que las protestas del 2015 fueron exclusivamente un fenómeno de área metropolitanas, con fácil acceso a Internet y otros medios alternativos de información, como la TV por cable y los periódicos. Lo que sí parece indicar la encuesta es que hubo una mayor participación de hombres que de mujeres (20 por ciento, sobre todo en el área urbana donde el porcentaje sube al 22 por ciento, versus el 13 por ciento en mujeres, tanto en lo rural como en lo urbano). Ahora, lo que queremos saber es si hubo alguna diferencia en nivel de participación respecto a la ideología de los encuestados.

LAPOP les pide a las personas que se ubiquen ellas mismas en el espectro izquierda-derecha, dándose una calificación de 1 a 10, donde 1 es muy a la izquierda y 10 muy a la derecha: “Según el sentido que tengan para usted los términos “izquierda” y “derecha” cuando piensa sobre su punto de vista político.” Para simplificar el análisis he agrupado las respuestas en cinco categorías: 1-2 izquierda, 3-4 centro-izquierda, 5-6 centro, 7-8 centro-derecha, y 9-10 derecha. Es alentador observar, en términos generales, una distribución normal según la auto-identificación de las personas, aunque los extremos parecieran estar sobre-representados (habrá que profundizar sobre esto y contrastarlo con encuestas anteriores), como se muestra en el siguiente gráfico.

Gráfico 1. Pregunta LAPOP 2017. Auto-ubicación en el espectro ideológico.Fuente: elaboración propia con base a resultados de LAPOP 2017.

 

Al retomar las respuestas a la pregunta sobre cuántos políticos estarían involucrados en corrupción, son los moderados de derecha lo que no se atreven a generalizar, especialmente los hombres de centro-derecha (24 por ciento piensan que todos los políticos son corruptos), aunque sí se atreven a afirmar que más de la mitad por seguro lo son, es decir, la mayoría de los políticos han estado involucrados en actos de corrupción. Los que más generalizan son los de derecha, especialmente las mujeres de derecha (44 por ciento piensan que todos los políticos son corruptos).

Respecto a la pregunta de participación en las manifestaciones del 2015, definitivamente NO hay diferencia estadísticamente significativa entre las distintas ideologías. Los del centro participaron con similar intensidad (15 por ciento) y los dos extremos también (20 por ciento la izquierda versus 18 por ciento la derecha). Lo cual confirma que la indignación no fue afectada por la ideología del individuo. Estadísticamente hablando, fue el mismo nivel de participación en las plazas, sin importar dónde se ubican las personas en el amplio espectro ideológico, como se muestra en el siguiente gráfico. Nótese que se incluyeron trazos de intervalos de confianza (al 95%) en las respuestas positivas, para visualizar que las diferencias no son estadísticamente significativas, pues los mismos se traslapan entre sí.

Gráfico 2.Fuente: Elaboración propia con base a resultados de LAPOP Guatemala 2017. Intervalos de confianza al 95%.

 

Si aceptamos que, en general, un 15 por ciento de la población adulta estuvo participando activamente en las protestas del 2015, estamos hablando de 1 millón 300 mil habitantes, aproximadamente. Este número es mayor al total de votos que obtuvo cualquiera de los dos partidos políticos que pasaron a segunda vuelta en las elecciones presidenciales del 2015 (UNE obtuvo un poco más de 967 mil, y FCN-Nación 1 millón 167 mil votos). Es decir que la cantidad de los ciudadanos que se movilizaron no era una cifra despreciable en términos políticos. De hecho, casi el 88 por ciento de los que fueron a protestar participaron también en las elecciones, ejerciendo su derecho al voto y a pesar de las consignas que surgieron en la misma plaza, en el sentido de que en esas condiciones no se querían elecciones. En el caso de los que no protestaron, la asistencia a las urnas fue significativamente menor: 74 por ciento (intervalo de confianza al 95% da una participación entre 71 y 76 por ciento de este grupo). Esto también sirve de sustento a una hipótesis de politización de los ciudadanos durante el 2015, especialmente de la clase media, que he expresado con anterioridad (en este mismo BLOG).

Del total que participó en las protestas anti-corrupción y también decidió ir a votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el 47 por ciento votó a favor de Jimmy Morales. Respecto a los votantes, el peso relativo de los que protestaron en 2015 es aún mayor, es decir, más del 21 por ciento de los votos emitidos. Por ello, bien harían los políticos en poner sus barbas en remojo. Al menos 1 de cada 5 electores son críticos y activos oponentes de la corrupción que perciben incrustada entre la élite política y sus contrapartes privadas. Si estos ciudadanos hastiados de la vieja política logran convencer, al menos a 2 de los otros 4 electores que no protestan, serán capaces de inclinar la balanza electoral a favor de quienes ellos perciban como líderes comprometidos en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Ya no será suficiente autodefinirse como “Ni corrupto, ni ladrón” para ganar unas elecciones. Aunque ya sabemos que, por las mismas investigaciones de MP y CICIG sobre el modelo electoral tradicional y moribundo, el éxito no sólo es cuestión de marketing sino también de financiamientos ilícitos que tarde o temprano saldrán a la luz, al igual que el nombre de quienes facilitaron esos recursos. Son precisamente estos financistas, que buscan garantizar privilegios o negocios para sus intereses particulares manteniendo la opacidad en las campañas electorales, los que están queriendo enmarcar la lucha contra la corrupción como un asunto meramente ideológico. Sencillamente, no lo es.

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19 Oct El extraño caso de Jimmy Morales, o el síndrome de Mr. Magoo

Cuando uno ve la victoria de Jimmy Morales como una posibilidad (hace seis meses se veía como su mejor -aunque no intencional- chiste) no deja de preguntarse en qué momento(s) pasó esto. Cómo pudo haber sucedido que un inexperto comediante, un amateur de la política con cero porcentaje de voto en las encuestas de abril pudiera convertirse en el ganador de la primera vuelta y virtual ganador de la elección presidencial. Igual que con el argumento de que si encontramos un reloj debe haber un relojero, aparece en nuestros cerebros la muy intuitiva conclusión de que semejante éxito vino de una mente brillante.

Mas eso no es siempre así. El cerebro humano es una máquina que busca patrones. Si no hay una evidente relación de causalidad consciente e intencional, nuestras neuronas conspirarán, a veces a favor y a veces en contra de nosotros, para encontrarla. Por regla general, esta capacidad natural es la condición necesaria para el conocimiento, pero también juega malas pasadas. Estas vienen en forma de visiones de vírgenes en tostadas, dioses en huracanes y conspiraciones judeomasónicas en el sistema financiero.

Muchas cosas son el producto de un proceso ciego (toda forma viviente, como bien explica Dawkins para empezar) que tiene un resultado complejo, pero no una intencionalidad consciente. De hecho, los autores liberales escoceses nos enseñan que, para hacer ciencias sociales, debemos introducir nociones como consecuencias no intencionales u órdenes policéntricos. La vida biológica y social no se explica sin cierto grado de azar, de variables que actúan ciegamente, sin sentido, pero que acaban afectando nuestras vidas. Suerte, destino, divina providencia o aleatoriedad son algunas de las expresiones que se han utilizado, por distintas personas y sus distintas interpretaciones, para designar esta parte de la naturaleza de las cosas.

Una campaña electoral correspondería a un evento contrario a esto, es decir, planificado. Obviamente, la estrategia de comunicación de un partido está sometida a ciertas variables que no puede controlar el centro de mando, pero uno podría decir que el ganador en una elección no lo es por casualidad. Hay siempre algo que el estratega detrás del candidato ha hecho bien…de la misma manera que los resultados deportivos tienden a ser explicados por la calidad, motivación, preparación y estrategia de los jugadores, los resultados electorales obedecen a lógicas similares. Guatemala, este país nuestro tan particular, nos presenta con un extraño caso que se parece más a un orden no intencional que a una acción pensada.
En este artículo voy a defender una tesis atrevida, que puede ser cuestionada y sometida a otros criterios. El problema con el que me enfrento es de data. Para llegar sólidamente a las conclusiones a las que quiero llegar necesitaría encuestas diarias, información sobre focus groups, y un análisis de audiencias y medios infinitamente más sofisticados que el que poseemos. Lo que haré en cambio es un juicio de valor sobre los mensajes y candidatos de esta campaña dentro del marco teórico de la construcción de agenda en comunicación. La tesis es la siguiente: Jimmy, si llega a ser Presidente, lo será por accidente… por una conspiración del destino.

La historia de esta campaña yo la resumiría de la siguiente manera: la CICIG lanzando bombas mediáticas y Jimmy haciendo de Mr Magoo. Para quien no conozca a este entrañable personaje caricaturesco, Magoo es un viejo simpático de vista corta que en su actividad diaria se mete en toda clase de situaciones cómicas y desastrosas, mas nunca llega a saber de sus meteduras de pata pues – haga lo que haga- todo a su alrededor se alinea en su favor y sale ileso, llegando a su destino sano y salvo pese a su ceguera. Magoo es, al final del día, una alegoría de la buena, y cómica, suerte.

Para explicar el camino que sigo para llegar a esta conclusión es necesario empezar con la Teoría de la Agenda Setting. Básicamente consiste en asumir lo siguiente: los medios de comunicación no te dicen qué pensar sino sobre qué pensar. Es decir, obligan a posicionar a la ciudadanía en temas determinados, en los que no pensaría si no estuvieran en los periódicos. No va a manipular a nadie a pensar si hubo o no genocidio (eso depende de tu biografía, tu orientación ideológica, de muchas cosas que los líderes de opinión no pueden afectar), pero van a forzar posicionamiento frente al tema. En una contienda política será muy importante quién de los candidatos se proyecta mejor en el tema dominante del momento frente a la audiencia.

En una campaña electoral lo normal es que las agendas sean influidas en buena medida por las candidaturas. Al recibir una enorme atención de los medios es más fácil colocar los grandes temas y sus mensajes en el debate público (siempre que el público los identifique como problemas, claro está). Es en ese contexto es que se produce un competencia de agendas, donde las candidaturas hablarán de los problemas que les interesan destacar e intentarán posicionarse con respecto a los mismos como mejor les conviene. Otto Pérez Molina, en la campaña electoral de 2011, se posicionó como el solucionador de la inseguridad y se puede decir que ganó en cierta medida porque la campaña giró en torno a ese tema.

En cambio la actual campaña chapina ha sido muy distinta. La CICIG, el Ministerio Público y las continuas manifestaciones han marcado la agenda de manera absolutamente dominante y los candidatos han tenido que ir adaptándose a los jueves de CICIG, los viernes de MP y los sábados de protesta ciudadana. Lo que parecía una campaña que iba a versar sobre el empleo se convirtió en una campaña sobre corrupción y reforma del sistema ¿Quién se nos podía presentar como la solución a la corrupción? El señor Baldizón del partido Líder, claro favorito, no se presentaba como gran renovador ¿cómo lo haría si ha formado parte del sistema, alimentándolo desde hace años? Cometió además un error estratégico detrás de otro, desde pelearse con los tres actores antes mencionados que marcaron la pauta del debate hasta lemas como el Letoca, que se le volvieron en contra.

A todo esto Jimmy pasaba por aquí. Un comediante sin dinero, sin estructura política y que testeaba el ambiente para próximas elecciones resultó estar en medio de todo esto. Con la pulcritud que le da no ser político, sólo tuvo que sonreír para resultar el más creíble de todos los candidatos. Ni corrupto ni ladrón. No mucho más que eso.

A esto se le une un segundo elemento que se alineó a favor de Morales. La oferta política con la que se ha enfrentado. Los dos máximos contendientes fuertes en lo rural, Manuel y Sandra, son de los peores candidatos vistos por los guatemaltecos. Nerviosos, erráticos y sudorosos tienen una capacidad limitada de conexión con el público. El resto de políticos profesionales, sobre todo las opciones urbanas minoritarias nunca plantearon una posibilidad creíble. Se trató de un conjunto de personajes entre grises y desconocidos con estrategias de campaña en el mejor de los casos ocurrentes y, en el peor, ridículas.

Como Mr. Magoo la campaña de Jimmy se ha comportado como si de facto estuviera ciega ante lo que pasa a su alrededor. En ningún momento se subió a la ola de indignación ni representó a los que se manifestaban en la plaza. Los mensajes son difusos y artesanales, ocurrencias que en ningún caso pueden sustituir a una estrategia de comunicación. Tampoco el discurso de Jimmy es nada nuevo. Es difícil diferenciar la diatriba de vaguedades que Morales dice cada vez que tiene un micrófono cerca con la de decenas de políticos chapines. Sin dinero, ni estructura, ni mensajes sólidos, el secreto del éxito está consistiendo en estar en el momento correcto con la inocencia adecuada.

No hay una gran mente detrás del resultado electoral de Morales. Al contrario que a cierta gente, eso a mí me resulta más escalofriante que si existiera una conspiración en contubernio de intereses oligárquico-militares. La realidad puede ser explicada de otra forma, a través de órdenes policéntricos que ahora parecen entregarle en bandeja la Presidencia a Jimmy. El destino conspiró para que llegara al poder….el problema para los ciudadanos es que no pase como con el bueno de Magoo que en su actividad despreocupada y afortunada, deja siempre un reguero de destrucción a su alrededor.

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21 Sep Elecciones Presidenciales 2015 en Guatemala: comportamiento del voto agregado

Debemos iniciar con una advertencia metodológica. El comportamiento electoral se suele analizar a nivel del individuo, en sociedades donde se cuenta con data proveniente de encuestas el mismo día de las elecciones. De esa forma se puede conocer algunas características demográficas y socio-económicas de los votantes y asociarlas con su preferencia electoral. Sin embargo, en el caso de Guatemala no tenemos suficiente información para inferir, por ejemplo, cómo votan las mujeres mayores de 40 años que viven en zonas urbanas. Tampoco podemos determinar si los que prefieren a partidos de izquierda son personas pobres del área rural, que se identifican a sí mismos como indígenas. Una problemática similar enfrentamos para el estudio de la violencia homicida respecto al perfil de los victimarios.

Al carecer de esos datos individuales, debemos limitar nuestro análisis a los municipios o departamentos (distritos electorales) donde lo que observamos es el comportamiento ya agregado de los votantes. Así corremos el riesgo de caer en la conocida falacia ecológica, según la cual se les atribuye a los individuos el comportamiento del grupo al cual pertenecen. Por otro lado, debemos reconocer que el voto que finalmente importa es el agregado, pues es el que decide cómo se distribuye el poder en una democracia. Como sabemos, es el comportamiento de las mayorías el que define los resultados que en este caso deseamos comprender.

Guatemala tuvo elecciones generales el recién pasado 6 de septiembre. Se eligieron candidatos para los cargos de Presidencia y Vicepresidencia de la República, diputados al Congreso (158), integrantes de las corporaciones municipales (338 alcaldías), y diputados al Parlamento Centroamericano. En este breve análisis nos limitaremos al comportamiento del electorado respecto a candidatos para la Presidencia del Organismo Ejecutivo, pues se requiere de una segunda vuelta el próximo 25 de octubre para determinar por mayoría absoluta a un ganador. Los contendientes son Jimmy Morales del partido FCN Nación (empresario y comediante, cuyo partido fue creado en 2008 por militares veteranos del conflicto armado interno) y Sandra Torres de UNE (social demócrata y ex Primera Dama de la nación, 2008-11). Esta última logró pasar al balotaje después de una reñida competencia con Manuel Baldizón del partido LIDER, a quien derrotó por un estrecho margen de casi 18 mil votos.

Al ser Guatemala un estado unitario, los candidatos compiten por votos individuales, no por colegios electorales o votos asignados a las regiones de acuerdo alguna regla de proporcionalidad. FCN obtuvo casi un 24 por ciento de los votos válidos, mientras que UNE llegó casi al 20 por ciento. La diferencia entre ambos fue de unos 200 mil votos, menos del 3 por ciento del electorado, que sobre pasa los 7 millones 500 mil. Esa (des)ventaja es menor a la de votos nulos o en blanco registrados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en la presente elección, en la cual se rompió record de asistencia con más del 71 por ciento de participación a nivel nacional.

La distribución geográfica del voto, según los municipios donde uno de los dos partidos en aún contienda aventajó al otro se presenta en el siguiente mapa. Nótese que no se trata del partido vencedor en términos absolutos, sino relativos, por lo que la intensidad del color indica qué tanta ventaja sacó uno sobre el otro.

mapa diferencias UNE vs FCN 1a vuelta 2015 con 338 munis

Como se puede observar, la UNE fue superior en casi toda la zona conocida como la Franja Transversal del Norte, que va desde el Caribe hacia México. Región muy alejada de la Ciudad de Guatemala, en todo sentido: geográfica, cultural y económicamente.  El FCN dominó en casi todas las demás regiones del Oriente, Sur y Centro del país, así como en buena parte del Altiplano Occidental, la más urbanizada. Su principal bastión, no obstante, fue el departamento de Guatemala, donde aventajó a la UNE por casi 270 mil votos (107 mil de diferencia sólo en la Ciudad Capital).

Las elecciones se dieron en un contexto muy particular, uno de alta politización ciudadana, tras 20 semanas de protestas pacíficas para pedir la renuncia de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo, después de los escándalos de corrupción en las aduanas y el seguro social. Finalmente, la movilización de cientos de miles de personas alcanzó sus objetivos. Tan sólo días antes de las elecciones Otto Pérez Molina había renunciado al cargo de Presidente de la República para enfrentar la justicia, como un ciudadano común y corriente, al igual que los hizo su ex vicepresidente algunos meses atrás.

Dichas manifestaciones anticorrupción ocurrieron especialmente en los centros urbanos del país, donde habita la clase media con acceso a redes sociales facilitadas por el Internet y a medios alternativos de comunicación social, como la televisión por cable. Estos medios de interacción, se plantea, jugaron un papel fundamental para explicar la bochornosa derrota de Manuel Baldizón, candidato que al principio del año era el puntero indiscutible en las encuestas, debido a sus exorbitantes gastos de campaña, incluso antes que las elecciones fueran convocadas formalmente. Las redes sociales convirtieron su lema de “Le Toca” (ser el Presidente por haber quedado en segundo lugar hace cuatro años) en un rotundo “No te toca” que se tradujo en el voto a favor de Jimmy Morales, el candidato novato, ajeno al sistema político que estaba siendo cuestionado por la sociedad civil en su conjunto.

Más allá de esa coyuntura política electoral, es importante explorar factores de carácter estructural que nos puedan dar indicios del comportamiento que podría persistir en la segunda vuelta con mayor facilidad. Por ejemplo: ¿Qué nos dicen otras variables, como la etnicidad y el nivel de desarrollo urbano respecto a la distribución geográfica del voto? Veamos el siguiente gráfico de barras, donde se presenta el número de votos que recibió cada partido (FCN vs. UNE), según el porcentaje de población indígena que el Censo de Población 2002 registró en cada municipio, controlándose por el nivel de urbanización que el Instituto Nacional de Estadística (INE) estableció para fines del mismo censo.

UNE vs FCN x porcentaje pob indigena control x urbanizacion 1a vuelta 2015

Nota: para facilitar el análisis, los municipios se clasificaron en 4 grupos de acuerdo con la respectiva distribución de percentiles (25, 50 y 75).

Dos tendencias son bastante claras en el gráfico. Primero, en los municipios menos urbanizados (o más rurales), no importa el porcentaje de población indígena, el voto agregado favorece a Sandra Torres. La diferencia a su favor parece ampliarse en la medida en que crece la población indígena. Segundo, en los municipios más urbanizados (o menos rurales), tampoco importa el porcentaje de población indígena porque el voto agregado tiende a favorecer a Jimmy Morales en todos, especialmente en municipios con 3 a 27  por ciento de población indígena, como es el caso de 8 municipios del Departamento de Guatemala.

En los municipios con niveles intermedios de urbanización (del 15 al 46 por ciento), el comportamiento es más ambiguo. Sin embargo, en aquellos con alto porcentaje de población indígena el voto aún favorece a Sandra Torres. ¿Cómo se explica esto? Sabemos que la población indígena vive mayoritariamente en zonas rurales y pobres del país, las cuales fueron beneficiadas durante la Administración del Presidente Álvaro Colom, cuando Sandra Torres era la Primera Dama de la Nación y coordinaba precisamente los programas sociales que llegaron a esta población antes ignorada por el Estado. El partido UNE, cuando estaba en el poder (2008-11), no sólo implementó los programas de transferencias condicionadas que, entre otros logros, aumentaron la cobertura educativa, sino que tuvo un impacto importante en la inclusión de las mujeres indígenas a la vida política del país. Para que las mujeres pudieran ser beneficiarias por la ayuda gubernamental, era indispensable que contaran con documento de identificación y estuvieran registradas en el padrón electoral. Está expansión de la ciudadanía, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, tiene mucho por explicar sobre los resultados de esta elección, en la cual ya pudo participar Sandra Torres, pues hace cuatro años se lo impidió una cláusula constitucional de parentesco.

El siguiente gráfico resume muy bien el argumento, que luego deberá ser evaluado econométricamente, porque en los municipios donde hubo una mayor cantidad de familias beneficiadas por los programas sociales, el triunfo electoral de la UNE y su candidata fue contundente. Al FCN le aventaja por más de 120 mil votos en dichos municipios.

mi familia progresa vs num votos 2015 para UNE FCN LIDER en munis

Nota: agradezco a Enrique Naveda de Plaza Pública por facilitarme la base de datos de Mi Familia Progresa, que él y Javier Fortín utilizaron para su artículo publicado en Espacios Políticos (2012), titulado “¿Inciden las transferencias condicionadas en las elecciones?” Año V, Número 6, pp. 27-48.

En conclusión, este análisis exploratorio parece indicar que factores estructurales interactúan con la coyuntura política para explicar el resultado electoral. La división urbano-rural del país seguirá jugando un papel importante en las elecciones 2015. El votante rural beneficiado por los programas sociales en 2008-11 parece comportarse con reciprocidad a favor de Sandra Torres. Está por verse si el votante urbano, ya aliviado por la derrota anticipada de Manuel Baldizón (visualizado como un político comprometido financieramente con intereses particulares), mantiene su preferencia por un candidato sin experiencia alguna, a la hora de evaluar quién le pude resolver problemas fundamentales como el de la inseguridad y la falta de oportunidades de trabajo.

PD. Mapa fue actualizado con algunos cambios, incluyendo ahora los 338 municipios (1 oct. 2015).

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