Diálogos | Homicidios
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25 Jun Medición de violencia homicida en Guatemala: coincidencias y contradicciones entre las fuentes de datos

NOTAS METODOLÓGICAS No.1-2019 por Carlos A. Mendoza

En este número se abordan las diferencias más importantes en las mediciones de violencia homicida según las tres principales fuentes guatemaltecas: el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Policía Nacional Civil (PNC) y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF). El ejercicio comparativo se hace con los datos disponibles para los años 2017-2018.

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Instituto Nacional de Estadística (INE)

El INE recopila y publica anualmente las estadísticas vitales del país: nacimientos, defunciones, matrimonios y divorcios.  En el caso de las defunciones, el INE utiliza la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud, Décima Revisión (CIE-10). Los siguientes códigos nos permiten identificar los casos de violencia homicida (causa externa de muerte, agresión):

Agresiones (X85–Y09)

X85 Agresión con drogas, medicamentos y sustancias biológicas
X86 Agresión con sustancia corrosiva
X87 Agresión con plaguicidas
X88 Agresión con gases y vapores
X89 Agresión con otros productos químicos y sustancias nocivas especificadas
X90 Agresión con productos químicos y sustancias nocivas no especificadas
X91 Agresión por ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación
X92 Agresión por ahogamiento y sumersión
X93 Agresión con disparo de arma corta
X94 Agresión con disparo de rifle, escopeta y arma larga
X95 Agresión con disparo de otras armas de fuego, y las no especificadas
X96 Agresión con material explosivo
X97 Agresión con humo, fuego y llamas
X98 Agresión con vapor de agua, vapores y objetos calientes
X99 Agresión con objeto cortante
Y00 Agresión con objeto romo o sin filo
Y01 Agresión por empujón desde un lugar elevado
Y02 Agresión por empujar o colocar a la víctima delante de objeto en movimiento
Y03 Agresión por colisión de vehículo de motor
Y04 Agresión con fuerza corporal
Y05 Agresión sexual con fuerza corporal
Y06 Negligencia y abandono
Y07 Otros maltratos
Y08 Agresión por otros medios especificados
Y09 Agresión por medios no especificados

Con base a dichos códigos, se puede establecer que en el año 2017 hubo un total de 3,739 víctimas fatales de agresiones. De esas, 2,994 (79%), fueron muertes provocadas por “agresión con disparo de otras armas de fuego, y las no especificadas” (X95). De las muertes por arma de fuego, el 88 por ciento fueron víctimas hombres y el restante 12 por ciento mujeres. El INE utiliza en su base de datos hasta tres dígitos para cada código, lo cual permite conocer con gran detalle particularidades del crimen. Por ejemplo, podemos saber que en 2017 hubo 219 casos de muertes por agresión con objeto cortante en un lugar no especificado (X999). Esto representó el 6% de todos los casos de muerte por agresión.

La base de datos de defunciones permite dimensionar las muertes por agresión en relación con el resto de las causas de muerte. Por ejemplo, en 2017 las agresiones representaron el 4.6% del total de causas (81,726 defunciones). Al mismo tiempo se pueden comparar con otras causas de muerte, como las neumonías que mataron a 6,840 personas, o los infartos que causaron 5,524 defunciones ese año. 

La serie histórica de las estadísticas vitales del INE está disponible desde 1986, en formato electrónico. Antes de la existencia del actual Registro Nacional de las Personas (RENAP), creado en 2005, las certificaciones de defunciones eran responsabilidad de los registros civiles de cada municipalidad, por lo que posiblemente la calidad del dato era menor en esa época. Lo cierto es que dichas estadísticas son comparables con los datos históricos de la Policía. Las estadísticas vitales correspondientes al 2018 aún no están disponibles.

Policía Nacional Civil (PNC)

La PNC registra los hechos delictivos que ocurren en todo el territorio nacional.  Los mismos incluyen seis grandes categorías: homicidios, lesiones, delitos contra el patrimonio, contra la libertad, extorsión y chantaje, y otros delitos. En el caso de homicidios, los datos agregados a nivel municipal están disponibles de manera electrónica desde el 2001. Se distinguen seis tipos de homicidios: por arma de fuego, por arma blanca, por arma contundente, por artefacto explosivo, por estrangulamiento, y por linchamiento.

La Policía no utiliza los códigos del CIE-10. Sin embargo, para los años en los cuales hay datos comparables, los registros policiales muestran siempre un mayor nivel de violencia homicida que los registros de defunciones por agresión de las estadísticas vitales. Por ejemplo, en 2017 la Policía reportó un total de 4,410 homicidios, en contraste con los 3, 739 del INE. Es una diferencia del 15%. ¿A qué se debe esto?

Sabemos que la PNC genera su dato en la escena del crimen. Mientras que las estadísticas vitales son la recopilación que hace el INE a partir de los informes de defunción. En estos se consignan los datos de la defunción, como lugar, fecha y hora, incluyéndose sus causas (hasta cuatro, de la A a la D), pero estas causas se refieren a “enfermedad o estado patológico que produjo la muerte directamente”, según se establece en instrucciones del “Informe de Defunción”, documento a partir del cual se genera el “Certificado de Defunción”. También se aclara que las cuatro causas son llamadas “antecedentes” porque son “estados morbosos que produjeron la causa inmediata, mencionándose en último lugar la causa básica”.

Ejemplo del Informe de Defunción

Fuente: INE (2014). República de Guatemala: estadísticas Vitales 2013, p. 60

Nótese arriba la instrucción para la casilla No. 30: “ESPECIFIQUE CÓMO FUE: Este apartado será para especificar la naturaleza de la muerte. Anote en dicha casilla el código de estas causas particulares. Estos datos no prejuzgan sobre la calificación del hecho que en definitiva hicieren los tribunales, es únicamente para fines estadísticos.”

Ejemplo del Certificado de Defunción que extiende el RENAP

Puede ocurrir, entonces, que dada la complejidad del concepto “causa” y aunque quien certifica o informa sobre la defunción pueda ser un médico, paramédico o una autoridad, siempre puede crear confusión el hecho que en la casilla No. 12 ya se estableció la causa inmediata de la muerte. Por lo tanto, la respuesta que se tendería a marcar para evitar mayores problemas, como seguimiento de una investigación criminal, sería la opción 9 de la casilla No. 30, es decir, naturaleza de la muerte “NO determinada”. De hecho, sólo en el 59 por ciento del total de defunciones de 2017 fue un médico quien firmó el informe, mientras que en el 40% de los casos se ignora quién lo hizo. Por ello, no sorprende que en el 42% del total de defunciones de ese año la causa haya sido “otras causas”. En ese porcentaje, seguramente, están incluidas las muertes no tomadas como homicidios, pero que sí lo fueron según la Policía. Esto también está relacionado con el hecho que solamente un 42% de los fallecidos tuvieron asistencia médica, mientras que el 49% no tuvo asistencia alguna a la hora de morir.   

Instituto Nacional de Ciencia Forenses (INACIF)

El INACIF fue creado en 2006. Su estadística es de procedimientos, por ello reporta el número de necropsias realizadas. Distingue dos tipos de causas de muerte: las “asociadas a hechos criminales -en investigación-” y las “asociadas a accidentes de tránsito, enfermedad común y sus complicaciones, intoxicaciones y causas en estudio”. Las comparables con los homicidios de PNC son las primeras, y se subdividen en las siguientes ocho categorías: 

  1. asfixia por compresión toraco abdominal
  2. asfixia por estrangulación
  3. asfixia por sofocación
  4. asfixia por sumersión
  5. asfixia por suspensión -ahorcadura-
  6. heridas producidas por arma blanca
  7. heridas producidas por proyectil de arma de fuego
  8. seccionamiento corporal (decapitación y/o desmembramiento) 

Por política interna, el INACIF no distingue entre homicidios, suicidios y accidentes cuando existe la posibilidad de que la muerte esté asociada a un hecho criminal. Aunque tampoco lo hace por no asistir a la escena del crimen, por lo que depende el Ministerio Público para conocer el contexto donde ocurrió el hecho violento. Por ello, incluye en su estadística casos que muy probablemente fueron suicidios, como los que clasifica en la categoría: “asfixia por suspensión -ahorcadura-”.

 En 2017, por ejemplo, el INACIF reportó un total de 423 de esos casos, mientras que la Policía registró 277 asfixias en general, consideradas como suicidio, y el INE reportó 218 muertes por “lesión autoinfligida intencionalmente por ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación” (código X70). En contraste, en las estadísticas vitales del INE sí se especifican las muertes debido a una “agresión por ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación” (código X91). En total, se reportaron 156 homicidios de este tipo. Si se suman los códigos X70 y X91 se llega a 374 muertes (88% del total INACIF para esa categoría). Adicionalmente, el código W76 se utiliza para “otros estrangulamientos y ahorcamientos accidentales” y las estadísticas vitales dan cuenta de 331 muertes de este tipo.  Por lo tanto, el INE reporta 705 casos totales por ahorcamiento, de lo cuales llegaron al INACIF únicamente el 60 por ciento. La siguiente tabla muestra las tres estadísticas relacionadas con muertes por asfixia por suspensión -ahorcadura-, en el año 2017. 

Comparación: casos de muerte debido a asfixia por suspensión -ahorcadura- en 2017 según fuentes

TIPOINACIF
necropsias
PNC
hechos delictivos
INE
CIE-10
Asfixia por suspensión *423

Homicidios**
221156
Suicidios***
277218
Accidentes

331
TOTAL423498705

* INACIF incluye homicidios, suicidios y accidentes (se califican como causas asociadas a hechos criminales). ** PNC en homicidios sólo tiene una categoría denominada “estrangulamiento”, sin distinguir entre los tipos de asfixia (por lo tanto, no se sabe con certeza si incluye o no los “homicidios por ahorcadura”). INACIF tiene otra categoría de estrangulamiento donde se sumarían otros 191 casos en 2017, que sería comparable con PNC. Es la única categoría en la cual la Policía no reporta ningún lesionado. *** PNC en suicidios sólo tiene categoría de “asfixia” sin especificar el tipo. Otras formas de suicidios son por arma blanca, por arma de fuego, por intoxicación (5 formas), por politraumatismo y por causa ignorada.

En la clasificación de causas de muerte, el INACIF utiliza el CIE-10 pero parece estar haciéndolo de manera errónea. Por ejemplo, en el informe de necropsias realizadas en 2017, da cuenta de un total de 5,384 cuya causa de muerte fue asociada a hechos criminales. De ellas, se reportaron 3,884 como muertes provocadas por heridas de proyectil de arma de fuego. Es decir que uno esperaría que las mismas fueran codificadas como X93-X95. Sin embargo, cuando se revisa el informe anual 2017 de “causa de muerte según grupo quinquenal de edad y sexo” se observa que a las muertes provocadas por “heridas producidas por proyectil de arma de fuego” se les asigna el código W34. Según el manual internacional, dicho código corresponde a “disparo de otras armas de fuego, y las no especificadas”, pero el mismo se encuentra entre la subcategoría de accidentes, no de agresiones. Lo mismo ocurrió en el año 2018, cuando hubo un total de 3,487 muertes por arma de fuego codificadas como W34. Para 2017, el INE reportó un total de 730 muertes utilizando ese código (629 hombres y 101 mujeres).

En contraste, las 412 muertes provocadas por “heridas producidas por arma blanca” en 2018 sí fueron codificadas como X99, código que corresponde a la “agresión con objeto cortante” según el manual CIE-10. Para ese año la PNC reportó un total de 376 homicidios por arma de blanca. El INE aún no ha publicado las estadísticas vitales del 2018, pero en las del 2017 el INE reportó lo que se resume en la siguiente tabla y lo cual debe ser comparado con lo registrado por INACIF y PNC, esto es, 469 y 463, respectivamente:

código CIE-10HombreMujerTotal
X9908614
X991112
X994281644
X995617
X997011
X99819524
X99918534219
Total24764311

Fuente: INE, estadísticas vitales 2017.

Caso comparativo: muertes por arma de fuego, 2017

Las muertes violentas por arma de fuego son de especial interés, porque representan 8 de cada 10 homicidios que ocurren en Guatemala. Para el año 2017, como ya se mencionó arriba, el INACIF reportó 3,884 necropsias en las cuales identificó como causa de muerte las heridas provocadas por proyectil de arma de fuego (3 mil 404 de hombres y 479 de mujeres, más un caso de sexo indeterminado). Para ese mismo año, la PNC registró 3,431 homicidios por arma de fuego (3,008 de hombres y 423 de mujeres). Adicionalmente, la PNC reportó 40 suicidios por arma de fuego (36 hombres y 4 mujeres). Estas son las cifras que deben contrastarse con las estadísticas vitales del INE, de la siguiente manera:

Muertes debido a heridas por arma de fuego en 2017 según fuentes

TIPOINACIF
necropsias
PNC
hechos delictivos
INE
CIE-10
Necropsias*3,884

Homicidios**
3,0082,944
Suicidios***
4029
Accidentes****

730
Eventos de intención
no determinada*****


0
TOTAL3,8843,0483,703

* INACIF: necropsias cuyas causas podrían estar asociadas a hechos criminales. **INE: estadísticas vitales según códigos X93-X95 del CIE-10. ***INE: estadísticas vitales según códigos X72-X74 del CIE-10. ****INE: estadísticas vitales según códigos W32-W34 del CIE-10. *****INE: estadísticas vitales según códigos Y22-Y24 del CIE-10. Estos últimos son los casos en los cuales no se puede saber con certeza si fueron homicidios, suicidios o accidentes.  

Como puede observarse, la cifra de homicidios según la PNC y el INE es muy similar, pues la diferencia es de tan sólo 64 casos, es decir, un 2% respecto a la cifra de la PNC. Mientras que la cifra total del INE (homicidios + suicidios + accidentes) es más cercana a la reportada por el INACIF: 181 casos menos, es decir, casi un 5% -en contraste con PNC que difiere en 836 casos, es decir, un 22%-. Se puede verificar con datos del INE que esa diferencia entre PNC e INACIF se debe a que la Policía no actualiza su contabilidad de muertos y heridos en la escena del crimen. Muchos de los que fallecen en hospitales fueron registrados por INACIF al hacerles la necropsia que manda la ley, pero seguramente quedaron como heridos o lesionados en estadísticas policiales. Esto se puede ver en desagregación de la tabla de homicidios (X93-X95) del INE, a continuación: 

  Sitio de ocurrenciaHombreMujerTotal
Hospital público56575640
Hospital privado20222
Centro de salud16016
Seguro social801393
Vía pública650100750
Domicilio13624160
Otro15721178
Ignorado9531321,085
Total2,5773672,944

Fuente: INE, estadísticas vitales 2017.

En un análisis comparativo de ocho meses (enero-agosto de 2018) entre las cifras de la PNC y del INACIF, se logró determinar que la diferencia entre ambas fuentes se podía explicar fácilmente, hasta en un 90 por ciento, debido a las muertes que ocurrieron en los hospitales. De ello se concluye que una quinta parte (20%) de los heridos en la escena del crimen mueren con posterioridad. Eso hace que el número de homicidios, según la PNC, pueda incrementarse en hasta 25 por ciento, según la estadìstica del INACIF. Esta es la principal causa de la diferencia entre las tasas que se calculan para cada una de las fuentes.  

Conclusión

La comprensión del fenómeno de la violencia requiere mejorar la calidad de los datos, para así obtener información útil para el análisis. Este último es vital para mejorar las políticas públicas de prevención y para la reducción de la tasa de homicidios. Los registros administrativos deben ser acompañados de encuestas periódicas especializadas, como la de percepción y victimización. En este sentido, todos los investigadores sobre problemas de seguridad y justicia en Guatemala están a la espera de que el Ministerio de Gobernación publique los resultados y libere los datos de la primera encuesta nacional de percepción de la seguridad pública y victimización realizada recientemente -ENPEVI 2018-. 

Para lograr una adecuada homologación de los datos entre las diversas fuentes, el Instituto Nacional de Estadística (INE) debe asumir el liderazgo por mandato legal. Uno de los primeros pasos es asumir el compromiso de utilizar los lineamientos del Protocolo de Bogotá para la mejora de la calidad de los datos sobre víctimas, victimarios y cada uno de los hechos de violencia homicida que ocurran en el país. Luego, se debe asumir la clasificación internacional de delitos con fines estadísticos propuesta por las Naciones Unidas (UNODC) en 2015. Finalmente, todas las entidades deberían estar en la capacidad de utilizar correctamente los códigos del catálogo CIE-10 (publicado en 1998).

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06 Mar COMUNICADO: En 2017 se redujo violencia homicida, pero se incrementó muerte de mujeres

El informe anual de la organización civil Diálogos, que evaluó las cifras de la violencia homicida en Guatemala, durante el 2017, da cuenta que se registraron 110 muertes menos en comparación con el 2016.

El año 2017, cerró con una tasa de 26 homicidios por cada 100 mil habitantes, es decir, 4,410 muertes violentas, -110 menos que en el año anterior-, donde se registró 4,520, según datos de la Policía Nacional Civil (PNC).

A pesar de tendencia a la baja en la tasa de muertes violentas a nivel nacional, que se han mantenido en los últimos ocho años, hay un comportamiento variable en cada uno de los 22 departamentos. En nueve de ellos aumentó la violencia, pero disminuyó en 12, mientras que en Sololá no varió.

Los cinco departamentos más violentos del país en 2017 ordenados por su tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes: Zacapa (61), Chiquimula (57), Escuintla (53), Guatemala (52), e Izabal (44).

Mientras que los más pacíficos, con un dígito de tasa de violencia homicida fueron: Totonicapán (3), Quiché (3), Sololá (4), Alta Verapaz (6), y Huehuetenango (6).

De los 4,410 homicidios del 2017, 593 víctimas fueron mujeres, 20 más que en el 2016, lo que representa una tasa de 7 por cada cien mil mujeres, mientras que los homicidios de hombres registraron 3,816 muertes equivalente a una tasa de 46 por cada cien mil hombres.

Homicidios de Mujeres

  • En 2017, tres cuartas partes de los homicidios de mujeres ocurrieron en seis departamentos: Guatemala (46%), Escuintla (10%), Chiquimula (5%), Izabal (4%), Petén (4%) y Zacapa (4%).
  • A nivel municipal, el año anterior la violencia homicida contra las mujeres muestra una concentración: Guatemala (105); Villa Nueva (60); Mixco (31); Escuintla (17); Puerto Barrios (12) Puerto de San José (11); Tiquisate (10); Esquipulas (10), y Morales, Izabal (10).

Pese a que la violencia homicida ha mostrado un descenso sostenido en los últimos años, es importante implementar acciones en los municipios en donde la tendencia se ha mantenido o incrementado. En el caso de las mujeres no refleja una reducción significativa en los últimos años, comparado con los hombres.

Es importante que las autoridades a cargo de la seguridad ciudadana desarrollen acciones de prevención en los municipios con altos índices de violencia homicida.

 

Autores del informe:  Evelyn Espinoza y Carlos Mendoza, con la asistencia de María Alejandra Menaldo y Sergio Zapeta. 

Diálogos agradece el apoyo financiero de Open Society Foundations (OSF) para la realización del informe.

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20 Mar Informe sobre la Violencia Homicida en Guatemala 2016

Diálogos anuncia la publicación del Informe sobre la Violencia Homicida en Guatemala (2016), que ofrece una visión general sobre los homicidios dolosos en el país. El informe busca ampliar el conocimiento de las tendencias y patrones delictivos en Guatemala, a nivel de país, por departamento y por municipio. El mismo fue elaborado por Evelyn Espinoza y Carlos A. Mendoza, con la colaboración de Pedro Alfonso Romero en la compilación de los datos a lo largo del 2016.

En el documento, se detallan las tasas de homicidio por cada 100 mil habitantes para los 22 departamentos del país y son presentados con base a las categorías de departamentos con tasa de homicidios menor a 10.0 hasta departamentos con tasa de homicidios mayor al promedio nacional (27.3). Para cada departamento se presenta el análisis de los municipios que reportan más violencia y menos violencia.

Entre los principales hallazgos se encuentran:

  • En el año 2016, un total de 4,520 personas fueron víctimas de homicidios a nivel nacional. El departamento que concentra el mayor porcentaje del total de homicidios ocurridos a nivel nacional durante 2016 es Guatemala (37.8%); seguido de Escuintla (11.0%); Petén (6.5%), Izabal (5.7%) y Chiquimula (5.1%). Los departamentos con menor porcentaje de homicidios fueron, Totonicapán (0.1%); Sololá (0.5%), Quiché (0.6%) y Baja Verapaz (0.6%).
  • La violencia homicida en la República de Guatemala ha descendido por séptimo año consecutivo, desde el máximo registrado por la Policía Nacional Civil (PNC) en 2009 (tasa de 46 homicidios por cada 100 mil habitantes) hasta una tasa de 28 por 100 mil en 2016, con lo cual se vuelve al nivel observado hace 15 años, en el 2001. Es un descenso de casi 40 por ciento respecto al pico de violencia en 2009.
  • Alrededor del 40% de la violencia homicida ocurrió en 10 municipios: Guatemala, Villa Nueva, Mixco, Puerto Barrios, Escuintla, Villa Canales, San Juan Sacatepéquez, Masagua, Chinautla, y Morales. En total, fueron 71 municipios en donde no se registró ningún hecho de homicidio en 2016. La característica principal de estos lugares (con excepción de Chichicastenango, Quiché) es que tienen una población menor a 100 mil habitantes.
  • Departamentos con tasa de homicidios menor a 10.0 por 100 mil habitantes. Los departamentos en esta categoría son seis: Totonicapán (0.8), Quiché (2.6), Sololá (5.1), Huehuetenango (5.7), Alta Verapaz (8.1) y Baja Verapaz (9.0). En Totonicapán, Quiché y Sololá, no se registró ningún homicidio en al menos la mitad de sus municipios. Mientras que en Las Verapaces únicamente 1-2 municipios no tuvieron violencia homicida. El Departamento de Huehuetenango no registró violencia en 11 (un tercio) de sus municipios. En total, en estos departamentos se ocurrieron 256 homicidios (6.0% del total a nivel nacional).
  • Departamentos con tasa de homicidios igual o mayor a 10.0 y menor a 27.3 por 100 mil habitantes. Los departamentos en esta categoría son seis: San Marcos (10.0), Sacatepéquez (11.0), Chimaltenango (16.0), Quetzaltenango (14.0), Suchitepéquez (17.0) y Retalhuleu (25.0). En total, en estos departamentos ocurrieron 582 homicidios (13.0% del total a nivel nacional). En la mayoría de estos departamentos, entre 1-7 municipios no registraron ningún homicidio. Los municipios que marcaron la tendencia dentro de cada departamento son: Malacatán; Sumpango; Chimaltenango cabecera; Quetzaltenango cabecera, Coatepeque; Mazatenango; y Retalhuleu cabecera.
  • Departamentos con tasa de homicidios mayor a 27.3 por 100 mil habitantes. Los departamentos en esta categoría son diez: Santa Rosa (33.0), Jalapa (36.0), Jutiapa (36.0), Guatemala (50.0), Petén (51.0), El Progreso (52.0), Chiquimula (54.0), Zacapa (56.0), Izabal (59.0) y Escuintla (65.0). En estos departamentos ocurrieron 3,682 homicidios (81% del total a nivel nacional). La violencia homicida se manifestó en mayor medida en las cabeceras departamentales (con excepción de Petén y El Progreso), las cuales, en su mayoría, tienen una población superior a los cien mil habitantes.
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23 Ene Violencia Homicida Aumentó en el Área Metropolitana de Guatemala durante 2016

La violencia homicida en el país disminuyó por séptimo año consecutivo en 2016. De hecho, la tasa de homicidios se redujo hasta en 15 por ciento respecto al 2015, si no tomamos en cuenta lo que ocurrió en el departamento de Guatemala, donde aumentó la tasa en nueve por ciento. Ello porque el área metropolitana, compuesta por varios municipios del mismo departamento, mostró una tendencia en sentido contrario a la nacional. ¿Qué pasó? Intentaremos dar algunas pistas por medio del análisis de los datos proporcionados por la Policía Nacional Civil (PNC) para los años recientes.

Para no entrar en la discusión de cuáles municipios conforman el área metropolitana, examinaré todos los municipios del departamento. Cada quien puede sumar o restar según su definición del área metropolitana que prefiera. Lo que sí debemos adelantar es que habrá disputas sobre la población que se usa como denominador, pues las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) no varían mucho de un año al otro, especialmente para el caso del municipio de Guatemala. Además, los alcaldes siempre argumentan que durante el día circulan muchas más personas que las estimadas por el INE para el número de quienes son realmente vecinas del municipio y sobre el cual se estiman las tasas por cada 100 mil habitantes. Posiblemente tienen la razón, pero ellos no han presentado cifras alternativas bien fundamentadas, sólo estimaciones muy gruesas que tampoco nos permiten entender esos flujos de entrada y salida. Deberemos esperar el Censo de Población 2017 para salir de dudas.

En el departamento de Guatemala vive aproximadamente el 21 por ciento de la población del país, según el INE, pero entre 2001-2016 en dicho departamento ocurrió el 38 por ciento de todos los homicidios registrados por la PNC. Para ser más precisos, sólo en el municipio de Guatemala ocurre casi la mitad de los homicidios del departamento del mismo nombre, es decir, el 19 por ciento del total nacional, pero sólo un millón de persona viven allí, esto es, el seis por ciento de la población. La Municipalidad de Guatemala, no obstante, ha estimado que durante la semana laboral circulan unos tres millones de personas en la Ciudad Capital. Si aplicamos dicho número como denominador para estimar la tasa de homicidios, ésta sería un tercio de lo que más adelante indicaremos. Lo importante aquí es comprender que lo que pasa en el área metropolitana afecta en gran medida el nivel de violencia nacional. A continuación, las tasas anuales del municipio y el departamento de Guatemala, en comparación con las del país. Esto es importante para visualizar lo que para algunos es una contradicción, es decir, que baje la violencia en el país, pero suba en el área metropolitana. Sí es posible. Eso es precisamente lo que sucedió en 2016.

GRAFICO 1. Tasa Anual de Violencia Homicida: País, Departamento y Municipio de Guatemala, 2015-2016.

Fuente: Elaboración propia a partir de registros PNC y proyecciones INE.

Es fundamental notar que el aumento de un año no significa que la tendencia de largo plazo se haya revertido para el área metropolitana. La tasa de 71 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2016 está muy por debajo de las tasas de tres dígitos observadas entre 2003-2011.

Por ser los municipios más poblados, iniciaremos la revisión de las tasas en Guatemala, Villa Nueva y Mixco. En los dos primeros subió la violencia, 16 y 25 por ciento más, respectivamente; mientras que disminuyó en el último (20 por ciento menos). Es importante notar que, en los últimos 16 años, la Ciudad Capital ha sido el municipio más violento del departamento, con una tasa anual promedio de 98 homicidios por cada 100 mil habitantes. En contraste, el menos violento ha sido Chuarrancho, con una tasa anual promedio de 12 por 100 mil, incluyendo seis años con CERO homicidios. Nótese en el siguiente gráfico que Villa Nueva es el municipio que actualmente tiene más del doble de violencia que la registrada a principios del siglo veintiuno. Tanto Guatemala como Mixco están actualmente por debajo de dato registrado por la PNC para 2001.

GRAFICO 2. Tasa Anual de Violencia Homicida: Municipios de Guatemala, Mixco y Villa Nueva, 2001-2016.

Fuente: Elaboración propia a partir de registros PNC y proyecciones INE.

Municipio de Guatemala: el más problemático en 2016

Mientras que en el resto del departamento de Guatemala la violencia subió siete por ciento en cifras absolutas (64 muertes adicionales, esto es, sin incluir la Ciudad), en el municipio del mismo nombre subió 16 por ciento, con 95 muertes más respecto al 2015. Aquí, la tasa pasó de 61 a 71 homicidios por cada 100 mil habitantes. El aumento se concentró en tres zonas de la Ciudad Capital: zona 7 (46 más), zona 18 (31 más) y zona 6 (30 más). Dicho incremento fue compensado, en parte, por disminuciones en zonas 5 (19 menos), 8 (10 menos), 21 (9 menos) y 4 (8 menos).

GRAFICO 3. Zonas de la Ciudad de Guatemala: variación en número de homicidios, 2015-2016.

Fuente: Elaboración propia a partir de registros PNC y proyecciones INE.

En 2016, el 85 por ciento de los homicidios en el municipio de Guatemala fueron cometidos con arma de fuego, y este método para ejercer violencia aumentó en 14 por ciento respecto al año 2015 en la ciudad. Aunque son menos frecuentes otros métodos, también se incrementaron las muertes por golpes con arma contundente y por estrangulamiento, 25 y 136 por ciento, respectivamente en números absolutos. De los 95 homicidios adicionales registrados en la Ciudad de Guatemala por la PNC, 90 fueron hombres y 5 mujeres.

Villa Nueva: el que no logra retomar nivel del 2001

Este municipio subió su tasa de 40 a 51 homicidios por cada 100 mil habitantes, es decir un 25 por ciento de incremento. En números absolutos la diferencia fue de 64 muertes más (28 por ciento). A pesar de ser parte del área metropolitana, hacia el sur, Villa Nueva no se comporta como lo han hecho Guatemala y Mixco (ver nuevamente gráfico 2), que ya alcanzaron el nivel mínimo registrado en 2001. Por el contrario, el municipio muestra más del doble de la violencia registrada en ese mismo año, como ya lo anticipamos arriba. El 86 por ciento de los homicidios se cometieron con arma de fuego en 2016, aumentando en 19 por ciento el número de las víctimas fatales respecto al 2015. Especialmente notorio fue el incremento en homicidios realizados con arma blanca: 130 por ciento (13 casos más). De los 64 homicidios adicionales en Villa Nueva, 57 fueron hombres y 7 mujeres.

Mixco: el que sí logró bajar la violencia en 2016

El municipio de Mixco sí logró disminuir la violencia homicida el año recién pasado, pues descendió de una tasa de 43 a una de 35 homicidios por cada 100 mil habitantes, es decir, una reducción de casi el 20 por ciento. La clave fue el descenso en muertes provocadas por heridas con arma de fuego, pues se registraron 50 menos respecto al 2015, es decir, una reducción del 29 por ciento. Hubo 35 hombres y 6 mujeres menos en el conteo final de la PNC para este municipio, uno situado al occidente de la Ciudad Capital y plenamente integrado al área metropolitana.
El siguiente gráfico muestra las variaciones porcentuales en tasa y en números absolutos de cada municipio del departamento de Guatemala.

GRAFICO 4. Municipios del Departamento de Guatemala: variación porcentual en tasa y en número absoluto de homicidios, 2015-2016.

Fuente: Elaboración propia a partir de registros PNC y proyecciones INE.

En el gráfico precedente debe notarse que San Raymundo y San José del Golfo tienen una variación que no se puede expresar en porcentaje, pues en 2015 no registraron homicidios, mientras que en 2016 tuvieron seis y uno, respectivamente. De particular atención debe ser el caso de San Juan Sacatepéquez que tuvo un aumento en su tasa del 145 por ciento, debido a 54 homicidios adicionales, es decir, fue el tercer municipio en importancia para explicar el aumento del departamento, después de Guatemala y Villa Nueva.

También debe advertirse que el total neto del departamento es el resultado de sumas (aumentos) y restas (disminuciones). El total del país también incluye lo ocurrido en el departamento de Guatemala. Si lo excluimos, entonces, el resto del país tendría un descenso de 417 homicidios (reducción del 13 por ciento), equivalente a una disminución del 15 por ciento en la tasa, de 25 a 21 homicidios por cada 100 mil habitantes. Esto, nuevamente, nos refleja el peso específico que tiene el área metropolitana para afectar el resultado nacional, en concreto: elevar la tasa hasta 27 por 100 mil.

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18 Dic Guatemala 2016: séptimo año consecutivo de descenso en la tasa de violencia homicida

Según la Policía Nacional Civil de Guatemala (PNC), en noviembre 2016 se registró un total de 305 homicidios. De manera independiente, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) reportó 385 necropsias relacionadas con muertes posiblemente causadas por hechos criminales, aún en investigación. La diferencia entre ambas fuentes es sistemática, pues la PNC sólo registra a los muertos en la escena del crimen y su bitácora de heridos no se actualiza con posterioridad. Muchas de las víctimas que aún se encuentran vivas al momento del crimen mueren con posterioridad en los centros de atención y, luego, sus cadáveres terminan en las sedes periciales del INACIF, donde sí ingresan a las estadísticas de necropsias. Por otro lado, el INACIF no distingue entre suicidios y accidentes con armas de fuego. Según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE), hay casi unos 500 suicidios al año, por lo tanto, de los 80 casos de diferencia entre PNC e INACIF en noviembre, posiblemente la mitad se tratan de heridas auto infringidas.

Lo importante de comparar ambas fuentes es que la tendencia debe ser la misma, aunque la cifra registrada no lo sea, si no existe otro tipo de error u omisión intencional. Por otro lado, es importante examinar noviembre 2016 porque resulta ser el mes menos violento de los últimos 95 meses para los cuales contamos con registros comparables de PNC e INACIF. Esto es cierto, tanto en números absolutos como en tasas ajustadas por la población. Por ejemplo: mientras que en 2009 el promedio diario de necropsias fue de 19, en 2016 dicho promedio es de 15 según INACIF. En el caso de la PNC, en 2009 el promedio era 18 homicidios por día y ahora es de 12 diarios. En cualquiera de los casos, podemos afirmar que la violencia ha descendido entre 21 y 33 por ciento respecto al 2009, el año más violento jamás registrado durante la época democrática, esto es, desde 1986 (lo cual podemos verificar con datos de Estadísticas Vitales del INE disponibles desde dicha fecha).

Gráfico 1. Tendencia inter-anual INACIF y PNC, 2010-2016.
tendencia-interanual-pnc-dic2000-a-nov2016-guatemalaFuente: elaboración propia con base a datos de PNC.

Gráfico 2. Promedio diario de necropsias (INACIF) y homicidios (PNC), 2009-2016.
promedio-diario-de-necropsias-y-homicidios-2009_2016-pnc-inacif-a-novFuente: elaboración propia con base a datos de PNC.

Una vez ajustamos por el tamaño poblacional proyectado por el INE para cada año, la mejoría resulta más impresionante. La violencia homicida de hoy es 40 por ciento menor a la registrada en 2009, según PNC, o 34 por ciento menor si usamos los datos del INACIF. El descenso será aún mayor si tomamos como referencia los meses de agosto o septiembre del 2009, cuando se encuentra el pico de violencia. Lo importante es reconocer que, a pesar de los altibajos de un mes al otro, la tendencia de largo plazo se mantiene y es hacia la baja. Ese largo plazo se aprecia mejor con datos de la PNC disponibles anualmente desde 1995 y mensualmente desde 2000.

Gráfico 3. Tasa inter-anual de violencia homicida (PNC), 2000-2016.
tendencia-interanual-pnc-dic2000-a-nov2016-guatemala-newFuente: elaboración propia con base a datos de PNC.

Como se puede observar en el gráfico anterior, la tasa que Guatemala tiene al 30 de noviembre 2016 no se experimentaba desde agosto 2001. El año 2016 terminará, entonces, con una tasa alrededor de 27 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Según registros de la PNC, en 2016 habrá 273 homicidios menos que en 2015, y según INACIF serán 229 necropsias menos. En términos de tasa, la variación será de casi -8 por ciento y -6 por ciento, respectivamente. Algunos críticos argumentarán que un total de 4 mil 500 homicidios (PNC, proyectada) y 5 mil 500 necropsias (INACIF, proyectada) al finalizar el año, siguen siendo cifras de violencia intolerables, y que una reducción en las magnitudes antes mencionadas es imperceptible para cambiar la sensación de inseguridad. No obstante, lo que esos escépticos no ven es que aun pequeñas variaciones en la tasa por cada 100 mil habitantes se hacen grandes a lo largo del tiempo. En realidad, ya se han salvado unas 13 mil vidas con las mejoras “insignificantes” que se observan desde 2010.

Gráfico 4. Variación anual en cifras y porcentual de tasas anuales de violencia, PNC e INACIF, 2009-2016.
variacion-pnc-e-inacif-2009-a-2016-nuevaFuente: elaboración propia con datos de PNC e INACIF.

Gráfico 5. Costo de oportunidad del descenso en la violencia homicida (PNC), 2010-2016.
costo-de-oportunidad-en-vidas-humanas-reduccion-de-violencia-2009-2016-pnc-nuevaNota: cifra de vida salvadas se obtiene de restar el número hipotético y la cifra real registrada para cada año. Fuente: elaboración propia con base a datos de la PNC y del INE.

La pregunta que todos nos hacemos es cómo se logró, no sólo detener la escalada de violencia homicida que venía desde el año 2000, sino que hemos sido exitosos en disminuirla de manera consistente a lo largo de siete años y durante tres diferentes administraciones de gobierno. Nadie puede explicarlo con certeza. Sólo hay hipótesis, unas más plausibles que otras. La caída de los últimos meses en la tasa de homicidios podría atribuirse, en buena medida, a la fortaleza que ahora tiene el Ministerio Público y el apoyo que ha recibido de los jueces, así como de la ya rutinaria coordinación con la Policía Nacional Civil y el sustento científico del INACIF para respaldar las pruebas que condenan a los criminales en las cortes y los sacan de circulación.

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23 Oct Disminuye violencia homicida por sexto año consecutivo en Guatemala

La crisis política del país, provocada por los escándalos de corrupción en las aduanas, dejó al Organismo Ejecutivo sin cabeza y también implicó cambios en la cúpula del Ministerio de Gobernación, el cual tiene a su cargo la seguridad ciudadana. Se temía que el vacío de poder fuera aprovechado por el crimen organizado y la delincuencia común para hacer de las suyas, y elevar así las estadísticas de violencia y otros delitos. También se especulaba sobre la violencia exacerbada por la campaña electoral, pero sabemos que la tasa nacional es independiente de la violencia política.[1]  Nada de eso ocurrió. Por el contrario, hemos mantenido la tendencia de largo plazo en el descenso de la tasa de homicidios a nivel nacional.

Según data registrada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), al 30 de septiembre de 2015 la tasa acumulada de necropsias relacionadas con hechos criminales va seis por ciento por debajo de la observada a la misma fecha del año anterior. En términos absolutos, en 2015 hay 165 muertes menos que en los primeros nueve meses del 2014. Sólo en enero y mayo de 2015 se sobrepasó la cantidad de necropsias de los mismos meses en 2014, mientras que en los otros siete meses el número fue menor. En julio y agosto se lograron las mejorías más notables. Los registros de la Policía Nacional Civil (PNC) confirman este descenso, aunque la caída es más modesta: del cinco por ciento.

La tasa interanual de la PNC se ubica en 31 homicidios por cada 100 mil habitantes, y la tasa acumulada de los primeros nueve meses del año en 23, por lo que es bastante probable que el año concluya en alrededor de 30 por 100 mil. Eso significa dos puntos menos que la tasa anual del 2014. Lo cual implica que se estaría logrando un sexto año consecutivo de descenso en la violencia homicida en Guatemala, a nivel nacional. No importa si ésta se mide con data del INACIF o de la PNC, como se muestra en el siguiente gráfico.[2]

tasa anual de necropsias y homicidios 2009_2015 PNC INACIF watermark

La mejoría de Guatemala es acompañada por la de Honduras, aunque el nivel de violencia en este segundo país llega a duplicar al del primero, su reducción es más impresionante: del 13 por ciento. Ambas tendencias contrastan con el aumento del 65 por ciento de la violencia en El Salvador, cuya tasa interanual ya triplica a la de Guatemala, como se observa en el siguiente gráfico. No debe olvidarse que en el denominado Triángulo Norte de Centroamérica, la subregión más violenta del planeta, hay factores comunes a los tres países y vasos comunicantes que podrían explicar las variaciones mucho mejor que los cambios en políticas públicas de seguridad ciudadana a nivel nacional. Por ejemplo, se dice que la violencia está correlacionada con factores como el narcotráfico (sobre todo en Honduras), como la violencia entre pandillas y de éstas contra el Estado (sobre todo en El Salvador) y como la “cultura del honor” en ciertas comunidades donde históricamente los conflictos se resuelven por medio de la violencia armada (sobre todo en la zona oriente de Guatemala).[3]

tasa interanual HN GT ES a sep 2015 watermark

En Guatemala seguimos sin tener muy claras las causas del descenso en la violencia, pues los cambios en las políticas públicas no se suelen evaluar de manera rigurosa, y sabemos que pueden existir factores exógenos que explican mejor la variación en la tasa de homicidios que la toma de decisiones gubernamentales. Aunque se califique como modesta, dicha mejoría ha salvado unas 10 mil vidas en los últimos seis años, si tomamos como punto de referencia el año 2009, cuando se registró la tasa anual más elevada.

Entre los especialistas, se acepta como una hipótesis plausible el hecho que una mejor coordinación de trabajo entre el Ministerio Público (MP) y el Ministerio de Gobernación (MINGOB), también con el apoyo del INACIF por medio del aporte de las pruebas científicas para la investigación criminal, ha contribuido a disminuir la impunidad y, por lo tanto, los incentivos para cometer crímenes. Por un lado, se han capturado y condenado a varias estructuras criminales, sacándolos así de circulación. Por otro lado, se ha enviado a dichas organizaciones un mensaje claro por parte del sistema de justicia, elevándose así los costos del crimen y, consecuentemente, sus beneficios netos.

En efecto, ha disminuido la impunidad en Guatemala desde el año 2010 de manera perceptible, como se puede verificar en un estudio por publicarse (elaborado por el MP y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG). Aunque no está del todo claro cómo los criminales incorporan en su análisis de costo-beneficio ese cambio en la probabilidad de ser capturados y condenados. Una explicación alternativa es que los mismos criminales se han estado eliminando entre sí y por ello quedan menos en operación. Puede ser que hayan migrado a otros países donde les sea más rentable o seguro cometer crímenes o que, simplemente, hayan decidido llamar menos la atención de las autoridades alcanzando una especie de pacto de no agresión entre ellos mismos.

Aunque la violencia en Guatemala ha disminuido durante los últimos seis años, la tendencia de mediano plazo parece estar estancada desde hace varios meses en torno a los 30 homicidios por cada 100 mil habitantes. Esto puede deberse a que aún persisten inalterados los determinantes estructurales de la violencia en el país, como lo son la pobreza y la desigualdad. Una numerosa población masculina, joven y sin empleo formal, en medio de tanta inequidad, es la combinación más peligrosa que una sociedad puede ofrecer. Los cambios institucionales no bastan para detener el uso de la violencia en los mercados ilegales que surgen para proveer bienes y servicios no permitidos, y en los cuales las “disputas comerciales” se resuelven a balazos, como es el caso del narcotráfico.

Mientras escribo estas líneas, el MP pide sentencia condenatoria contra unos 40 jóvenes integrantes de pandillas a quienes se les acusa de extorsión, asesinato y conspiración para el asesinato de unas 70 víctimas. Según la PNC, en 2014, hubo al menos 80 muertes violentas entre pandilleros, mientras que ellos victimizaron a unas 76 personas.[4]

Finalmente, respecto a la geografía de la violencia en Guatemala, al 31 de agosto de 2015, la data de la PNC refleja patrones muy similares a los de años anteriores. Escuintla, Chiquimula y Zacapa presentan las tasas acumuladas más altas, ya superando los 50 homicidios por cada 100 mil habitantes. De hecho, los dos primeros son también los que más han aumentado en números absolutos. En contraste, el departamento de Guatemala ha mejorado, mostrando 164 homicidios menos que en 2014, es decir, una disminución del 14 por ciento. Es en dicho lugar donde ocurre el 32 por ciento de todos los homicidios (aunque allí habita el 21 por ciento de la población total del país).

Hace cuatro años, incluso hace ocho, las campañas electorales se centraban en quién podría solucionar el problema de la violencia y la inseguridad. Ahora es el problema de la corrupción el que obtiene la atención del electorado y los candidatos sólo responden a ello. Aunque hemos mejorado, Guatemala sigue siendo una de las sociedades más violentas del planeta. El actual período de gobierno terminará entregando un reporte de más de 20 mil vidas perdidas por hechos criminales. La mayoría de las víctimas son hombres jóvenes de las zonas urbanas pobres. Por ello, es crucial que la nueva administración de gobierno sea capaz de sostener la tendencia positiva y que acelere el descenso.

 


[1] Sí hubo asesinatos de candidatos políticos durante la presente campaña. Se contabilizan entre 25 y 28 víctimas relacionadas de alguna manera con los partidos políticos –según recuento de Plaza Pública (21 oct. 2015), pero ello no afecta el nivel general de violencia homicida anual, la cual está más relacionada con otras causas.

[2] En Guatemala, las principales fuentes sobre la violencia homicida son la Policía Nacional Civil (PNC) y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), que generan registros independientes entre sí, con diferencias sistemáticas explicables por el momento en que contabilizan las muertes. La PNC se limita a la escena del crimen, donde muchas víctimas son registradas como heridas pero luego mueren en centros de atención hospitalaria. El INACIF recibe casi todos los cadáveres con signos de violencia, incluyendo a quienes murieron por accidente o por heridas auto-provocadas.

[3] Escribí una breve explicación sobre el término “cultura del honor” en The Black Box (23 ene. 2013).

[4] En 2014 la PNC únicamente generó hipótesis del móvil criminal para menos del 40 por ciento de los homicidios. Su registro es ampliamente cuestionado por la escasa capacidad de investigación de los agentes de la Policía, pero sirve por un indicativo ante la falta de registros sistematizados por parte de otras entidades del sistema de justicia, como el mismo MP y las hipótesis criminales elaboradas por sus fiscales.

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