Diálogos | Jimmy Morales
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13 Feb Tal para cual

El apretón de manos entre Jimmy Morales y Donald Trump no me sorprende para nada. No se trata únicamente de un agradecimiento público de los Estados Unidos a la diplomacia guatemalteca por seguirles el juego de trasladar la embajada hacia Jerusalén. Ambos presidentes se encuentran en medio de serías acusaciones que podrían poner un fin prematuro a su mandato. En el caso de Trump, además de las denuncias por acoso sexual, hay fuertes indicios del apoyo ruso durante las elecciones que lo llevaron al poder. Para Jimmy la pesadilla empezó con los casos de su hijo y su hermano, por las facturas falsas, y luego continuó con la solicitud de antejuicio para poder investigarlo por irregularidades en el financiamiento de su campaña. Aunque ambos candidatos no fueron tomados en serio al inicio de las contiendas electorales, finalmente alcanzaron la presidencia como auténticos outsiders de la política.

Tanto Trump como Jimmy se hicieron famosos gracias a la televisión, uno como el que despedía a todos los aprendices, y el otro como el comediante racista y sexista (aquí otra coincidencia). En ambos países se observan canales de televisión que los defienden a capa y espada, desinformando a la población. Es el caso de FOX News en los Estados Unidos y los canales de televisión abierta en Guatemala. No obstante, lo que realmente los vincula es el hecho que ambos están haciendo una férrea y descara interferencia en los procesos de investigación en su contra. Los dos están cometiendo un delito muy grave desde la posición que ostentan como Jefes de Estado: obstrucción de la justicia.

En mayo del 2017 Trump despidió al Director del FBI, James B. Comey, justo cuando avanzaba en las investigaciones sobre los vínculos de su campaña con los rusos. Fue tan evidente la interferencia que en junio Comey fue citado a declarar ante la Comisión de Inteligencia del Senado. Por eso, el mismo Departamento de Justicia inició una investigación especial, la cual está a cargo de Robert Mueller, nada más y nada menos que el antecesor de Comey al frente del FBI. Recientemente, ha salido a luz que Trump intentó despedir también a Mueller, pero no le fue posible porque uno de sus asesores le hizo entrar en razón, amenazando con renunciarle, pues las consecuencias serían desastrosas para la Administración. Hasta el momento Trump ha negado todos los cargos, simplemente alegando que las noticias son falsas, políticamente motivadas.

En Guatemala, Jimmy se ha aliado con otros poderosos actores políticos, como el alcalde capitalino, Álvaro Arzú, y los diputados corruptos y muy posiblemente vinculados con el crimen organizado en el Congreso de la República, así como con empresarios ya acusados de participar en el tango de la corrupción y del financiamiento ilícito de las campañas, entre otros delitos graves. Y no se descarta que el presidente también tenga alianzas con los políticos ya en prisión preventiva, como los de La Línea, caso paradigmático del 2015 que sacó del poder a un presidente y a su vice presidenta. Esta amplia coalición pro-impunidad ha decidido obstruir la justicia, cueste lo que cueste pues, evidentemente, tienen mucho que perder.

Su primer golpe fue la declaración de persona non grata del Comisionado de la CICIG, Iván Velásquez, a finales de agosto 2017. El presidente lo hizo con un video casero, estilo Rodrigo Rosenberg, por lo que no se descarta que personajes igual de siniestros le hayan apoyado en su producción. El segundo golpe fue en el Congreso de la República con los nefastos decretos legislativos para auto-recetarse impunidad. Afortunadamente, en el caso del presidente, la Corte de Constitucionalidad estuvo a la altura de las circunstancias, y en el segundo caso fueron los ciudadanos indignados por tanto descaro de los políticos corruptos quienes los hicieron dar marcha atrás. Sin embargo, la coalición del pacto de corruptos ha resultado ser bastante resiliente. Al punto que se ha fortalecido con los golpes. Lograron conformar una Junta Directiva del Congreso a su imagen y semejanza, y ahora el Ejecutivo, por medio de la Cancillería y la Presidencia, ha realizado una nueva ronda de cabildeo en Washington DC y Nueva York para intentar descabezar a la CICIG, lo antes posible, para luego enfilar sus fuerzas contra la Fiscal General y Jefa del Ministerio Público, Thelma Aldana, quien está a pocos meses de dejar el cargo. Su objetivo final es que CICIG termine muy debilitada su mandato en 2019, sin la debida y necesaria colaboración por parte de la nueva cabeza del MP.

En el caso de los Estados Unidos, la esperanza radica en las elecciones de medio término, que en noviembre 2018 podrían devolver el control del Congreso al partido Demócrata. Si esto ocurre, aumentarían grandemente las probabilidades de que Trump sea sometido a un juicio político que le retire de la Casa Blanca anticipadamente. En Guatemala, lo más probable es que tengamos que esperar hasta las elecciones del 2019 para votar, sin claras alternativas, por otro que se auto-proclame como “No corrupto, ni ladrón”. Ante la ausencia de verdaderos partidos políticos, y sin reformas de fondo a la ley electoral para que los propicie, volveremos a llenarnos de corruptos en todos los organismos del Estado, pero con el agravante de que ya no tendremos a la CICIG ni a Thelma Aldana para hacer contrapeso a sus desmedidas ambiciones de enriquecimiento ilícito y poder.

Ambos presidentes saben que han perdido legitimidad. Trump incluso llegó al poder sin el favor del voto popular y cuenta con niveles de aceptación históricamente bajos. Por eso buscan sostenerse en fuentes tradicionales de legitimidad, en las pre-democráticas, como la religión. Quieren hacer creer a los ingenuos que ellos fueron ungidos, puestos como autoridad para cumplir con un plan divino. ¿El cumplimiento de la profecía de una Nueva Jerusalén? Por ello, los dos asisten a desayunos de oración nacional organizados por los líderes su base evangélica fundamentalista y neo-pentecostal, y su breve encuentro se da en ese particular contexto.

Ambos presidentes han demostrado que son incapaces para el cargo que se les encomendó, pero no se les despedirá por eso. Se irán porque han intentado, con cierto éxito, retrasar las investigaciones en su contra. Lo lamentable es que en el proceso han dañado a las instituciones nacionales con sus torpes decisiones. La diferencia es que en Guatemala nos costará mucho más, pues somos infinitamente más vulnerables a los destrozos de un mal gobierno. Y claro, esto también afectará directamente a los Estados Unidos con más inmigrantes, quienes seguramente pasarán por arriba o por debajo del famoso muro de Trump, en busca de un sueño, por cierto, cada vez más lejano.

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20 Sep Usemos el miedo a nuestro favor

Los humanos, como toda especie animal, nacemos con el instinto del miedo. Es una emoción clave para la supervivencia, por ello estamos programados para sentir miedo ante situaciones de peligro. Hay, al menos, tres tipos de reacciones cuando experimentamos miedo. Podemos paralizarnos, salir corriendo o pelear.

La parálisis ocurre en situaciones en las cuales es mejor pasar desapercibidos. Muchos animales utilizan el camuflaje para ello. De esta manera el depredador les puede pasar a su lado, pero no los detecta. Es un estado momentáneo, para luego salir volando y ponerse a salvo. En los humanos ese camuflaje se da a través del discurso. Cuando hacemos algo incorrecto, por ejemplo, y luego no queremos asumir las consecuencias del error o de la transgresión tendemos a mentir. Fingimos demencia.

Huir de las situaciones de peligro suele ser lo más común. El miedo nos aconseja irnos lo más lejos y rápido posible cuando no hay condiciones para salir bien librados de un enfrentamiento. A veces, le llamamos a esto cobardía, un término con fuerte connotación negativa porque en las sociedades humanas generalmente los peligros comunes sólo se pueden enfrentar colectivamente. Entonces, es necesario castigar, al menos moralmente, a quien no está dispuesto a luchar solidariamente con los demás miembros de su tribu.

El miedo también nos impulsa a tomar riesgos. Hay situaciones límite en las cuales la inmovilidad es contraproducente, pues nos hace aún más vulnerables. En otros casos, el escapar es imposible, o eventualmente nos alcanzarán y cuando lo hagan estaremos tan agotados que no podremos defendernos. Así que ese instinto de supervivencia llamado miedo, que algunos suelen ver con desprecio, sí nos puede aconsejar enfrentarnos a la amenaza.

Algunos opinan que en 2015 perdimos el miedo a salir a las calles y protestar. En realidad, lo que ocurrió fue que aprendimos a canalizar el miedo de otra manera. Nos dimos cuenta que no hacer algo al respecto de la cínica y descarada corrupción sólo empeora las cosas, porque durante mucho tiempo dejamos la política en manos de los inmorales e inescrupulosos. Vimos con claridad que huir hacia nuestros espacios de confort es totalmente improcedente, evadiendo así la responsabilidad de informarnos bien de lo que ocurre (como el avestruz que metiendo la cabeza en la arena cree que está segura). Los más vulnerables generalmente son los que primero sufren las consecuencias de nuestra indiferencia. Sin embargo, eventualmente el fracaso como sociedad nos alcanzará a todos y también nos destruirá.

Precisamente porque tenemos mucho que perder, el miedo nos hace tomar riesgos que no asumiríamos para obtener algo a lo que aspiramos, por muy valioso que eso sea. En el momento histórico en el cual nos encontramos los guatemaltecos no podemos darnos el lujo de quedarnos inmóviles o de salir huyendo. Es el momento de exigir en la Plaza que no se tiren por la borda los avances que hemos logrado en términos del fortalecimiento del sistema de justicia, por ejemplo, y su consecuente efecto positivo en la reducción de la violencia homicida. Los enemigos de la decencia, tanto los corruptos del sector público como del privado, quieren que retrocedamos o simplemente que permanezcamos ausentes. Pero esas actitudes no sólo pondrían en riesgo nuestro presente, sino también nuestro futuro.

Siempre cuento que en el 2015 los primeros en llegar a las manifestaciones eran mi mamá y mi papá, quienes a sus más de 70 años de edad me decían que pasaron su vida siendo indiferentes a la política, ocupados en trabajar para sacar adelante a su familia, sin darse cuenta que esa indiferencia tendría consecuencias tan graves para sus nietos. Es por eso que ellos y miles de personas ahora se movilizan como una colectividad que sabe que su bienestar y el de sus descendientes está en juego. También es cierto que en el contexto del conflicto armado interno que les tocó vivir a mis padres era extremadamente peligroso participar en la política. El Estado contrainsurgente aplicó estrategias para causar terror del que paraliza, del que calla. Pocos se atrevían a siquiera expresar libremente su pensamiento, pues podían ser tachados de enemigos y convertirse en objetivos de la represión arbitraria. En mi familia paterna, la víctima más sobresaliente de la represión fue Bernardo Lemus Mendoza, destacado economista e intelectual de la Universidad de San Carlos de Guatemala, fundador del Hotel Posada del Quetzal en la Baja Verapaz, quien fue asesinado en 1981.

Hoy lo que me da miedo es el denominado “conservadurismo pragmático” que llama al inmovilismo y, en el mejor de los casos, al reformismo gradual. Los conservadores, por definición, prefieren el statu quo. No obstante, el miedo sí los moviliza cuando ven en riesgo sus privilegios, es decir, cuando el orden establecido al cual ellos están tan acostumbrados se pone en duda. Esto explica en gran medida la movida independentista de los criollos en 1821. Parecieran no entender que es su preciada estabilidad, así como los conceptos de Estado de Derecho y certeza jurídica, lo que precisamente dañaron los corruptos que hoy ocupan el Congreso de la República. Por eso, de estos últimos no queremos disculpas, sino renuncias. No se los pedimos con cortesía, simplemente se los exigimos.

Por otro lado, me temo que la conspiración de la semana pasada a favor de la impunidad no fue únicamente responsabilidad de los 107 innombrables y el presidente. Sinceramente, no me extrañaría confirmar que algunos de los conspiradores fueron empresarios adinerados, tradicionales y emergentes, que financiaron campañas electorales utilizando el anonimato. Seguramente están incluidos entre los que ahora llaman a la calma, a la inacción, pues se atrevieron a apoyar solapadamente a los corruptos del Congreso que buscaron la impunidad a toda costa, la propia y la de sus patrocinadores. Ahora, ante el miedo que les provoca el escarnio social y el ostracismo, prefieren el camuflaje del discurso bien intencionado por preservar la institucionalidad. Esperamos que sus colegas de las cámaras empresariales los identifiquen y los expongan ante la opinión pública. Si ellos quedan sin castigo, aunque sea reputacional, volverán pronto a las viejas prácticas de comprar corruptos para proteger sus intereses particulares en la legislatura.

Es tiempo de transformar el sistema político y eso requiere no sólo del uso de la razón, sino también de la reorientación de nuestras emociones. No se trata de suprimir el miedo, es cuestión de reconocerlo y orientarlo. Esa es la definición de los valientes: quienes se atreven a la acción a pesar del temor que sienten. Qué no nos reclamen nuestros hijos el que “pudiendo haber hecho tanto nos atrevimos a tan poco”.

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19 Oct El extraño caso de Jimmy Morales, o el síndrome de Mr. Magoo

Cuando uno ve la victoria de Jimmy Morales como una posibilidad (hace seis meses se veía como su mejor -aunque no intencional- chiste) no deja de preguntarse en qué momento(s) pasó esto. Cómo pudo haber sucedido que un inexperto comediante, un amateur de la política con cero porcentaje de voto en las encuestas de abril pudiera convertirse en el ganador de la primera vuelta y virtual ganador de la elección presidencial. Igual que con el argumento de que si encontramos un reloj debe haber un relojero, aparece en nuestros cerebros la muy intuitiva conclusión de que semejante éxito vino de una mente brillante.

Mas eso no es siempre así. El cerebro humano es una máquina que busca patrones. Si no hay una evidente relación de causalidad consciente e intencional, nuestras neuronas conspirarán, a veces a favor y a veces en contra de nosotros, para encontrarla. Por regla general, esta capacidad natural es la condición necesaria para el conocimiento, pero también juega malas pasadas. Estas vienen en forma de visiones de vírgenes en tostadas, dioses en huracanes y conspiraciones judeomasónicas en el sistema financiero.

Muchas cosas son el producto de un proceso ciego (toda forma viviente, como bien explica Dawkins para empezar) que tiene un resultado complejo, pero no una intencionalidad consciente. De hecho, los autores liberales escoceses nos enseñan que, para hacer ciencias sociales, debemos introducir nociones como consecuencias no intencionales u órdenes policéntricos. La vida biológica y social no se explica sin cierto grado de azar, de variables que actúan ciegamente, sin sentido, pero que acaban afectando nuestras vidas. Suerte, destino, divina providencia o aleatoriedad son algunas de las expresiones que se han utilizado, por distintas personas y sus distintas interpretaciones, para designar esta parte de la naturaleza de las cosas.

Una campaña electoral correspondería a un evento contrario a esto, es decir, planificado. Obviamente, la estrategia de comunicación de un partido está sometida a ciertas variables que no puede controlar el centro de mando, pero uno podría decir que el ganador en una elección no lo es por casualidad. Hay siempre algo que el estratega detrás del candidato ha hecho bien…de la misma manera que los resultados deportivos tienden a ser explicados por la calidad, motivación, preparación y estrategia de los jugadores, los resultados electorales obedecen a lógicas similares. Guatemala, este país nuestro tan particular, nos presenta con un extraño caso que se parece más a un orden no intencional que a una acción pensada.
En este artículo voy a defender una tesis atrevida, que puede ser cuestionada y sometida a otros criterios. El problema con el que me enfrento es de data. Para llegar sólidamente a las conclusiones a las que quiero llegar necesitaría encuestas diarias, información sobre focus groups, y un análisis de audiencias y medios infinitamente más sofisticados que el que poseemos. Lo que haré en cambio es un juicio de valor sobre los mensajes y candidatos de esta campaña dentro del marco teórico de la construcción de agenda en comunicación. La tesis es la siguiente: Jimmy, si llega a ser Presidente, lo será por accidente… por una conspiración del destino.

La historia de esta campaña yo la resumiría de la siguiente manera: la CICIG lanzando bombas mediáticas y Jimmy haciendo de Mr Magoo. Para quien no conozca a este entrañable personaje caricaturesco, Magoo es un viejo simpático de vista corta que en su actividad diaria se mete en toda clase de situaciones cómicas y desastrosas, mas nunca llega a saber de sus meteduras de pata pues – haga lo que haga- todo a su alrededor se alinea en su favor y sale ileso, llegando a su destino sano y salvo pese a su ceguera. Magoo es, al final del día, una alegoría de la buena, y cómica, suerte.

Para explicar el camino que sigo para llegar a esta conclusión es necesario empezar con la Teoría de la Agenda Setting. Básicamente consiste en asumir lo siguiente: los medios de comunicación no te dicen qué pensar sino sobre qué pensar. Es decir, obligan a posicionar a la ciudadanía en temas determinados, en los que no pensaría si no estuvieran en los periódicos. No va a manipular a nadie a pensar si hubo o no genocidio (eso depende de tu biografía, tu orientación ideológica, de muchas cosas que los líderes de opinión no pueden afectar), pero van a forzar posicionamiento frente al tema. En una contienda política será muy importante quién de los candidatos se proyecta mejor en el tema dominante del momento frente a la audiencia.

En una campaña electoral lo normal es que las agendas sean influidas en buena medida por las candidaturas. Al recibir una enorme atención de los medios es más fácil colocar los grandes temas y sus mensajes en el debate público (siempre que el público los identifique como problemas, claro está). Es en ese contexto es que se produce un competencia de agendas, donde las candidaturas hablarán de los problemas que les interesan destacar e intentarán posicionarse con respecto a los mismos como mejor les conviene. Otto Pérez Molina, en la campaña electoral de 2011, se posicionó como el solucionador de la inseguridad y se puede decir que ganó en cierta medida porque la campaña giró en torno a ese tema.

En cambio la actual campaña chapina ha sido muy distinta. La CICIG, el Ministerio Público y las continuas manifestaciones han marcado la agenda de manera absolutamente dominante y los candidatos han tenido que ir adaptándose a los jueves de CICIG, los viernes de MP y los sábados de protesta ciudadana. Lo que parecía una campaña que iba a versar sobre el empleo se convirtió en una campaña sobre corrupción y reforma del sistema ¿Quién se nos podía presentar como la solución a la corrupción? El señor Baldizón del partido Líder, claro favorito, no se presentaba como gran renovador ¿cómo lo haría si ha formado parte del sistema, alimentándolo desde hace años? Cometió además un error estratégico detrás de otro, desde pelearse con los tres actores antes mencionados que marcaron la pauta del debate hasta lemas como el Letoca, que se le volvieron en contra.

A todo esto Jimmy pasaba por aquí. Un comediante sin dinero, sin estructura política y que testeaba el ambiente para próximas elecciones resultó estar en medio de todo esto. Con la pulcritud que le da no ser político, sólo tuvo que sonreír para resultar el más creíble de todos los candidatos. Ni corrupto ni ladrón. No mucho más que eso.

A esto se le une un segundo elemento que se alineó a favor de Morales. La oferta política con la que se ha enfrentado. Los dos máximos contendientes fuertes en lo rural, Manuel y Sandra, son de los peores candidatos vistos por los guatemaltecos. Nerviosos, erráticos y sudorosos tienen una capacidad limitada de conexión con el público. El resto de políticos profesionales, sobre todo las opciones urbanas minoritarias nunca plantearon una posibilidad creíble. Se trató de un conjunto de personajes entre grises y desconocidos con estrategias de campaña en el mejor de los casos ocurrentes y, en el peor, ridículas.

Como Mr. Magoo la campaña de Jimmy se ha comportado como si de facto estuviera ciega ante lo que pasa a su alrededor. En ningún momento se subió a la ola de indignación ni representó a los que se manifestaban en la plaza. Los mensajes son difusos y artesanales, ocurrencias que en ningún caso pueden sustituir a una estrategia de comunicación. Tampoco el discurso de Jimmy es nada nuevo. Es difícil diferenciar la diatriba de vaguedades que Morales dice cada vez que tiene un micrófono cerca con la de decenas de políticos chapines. Sin dinero, ni estructura, ni mensajes sólidos, el secreto del éxito está consistiendo en estar en el momento correcto con la inocencia adecuada.

No hay una gran mente detrás del resultado electoral de Morales. Al contrario que a cierta gente, eso a mí me resulta más escalofriante que si existiera una conspiración en contubernio de intereses oligárquico-militares. La realidad puede ser explicada de otra forma, a través de órdenes policéntricos que ahora parecen entregarle en bandeja la Presidencia a Jimmy. El destino conspiró para que llegara al poder….el problema para los ciudadanos es que no pase como con el bueno de Magoo que en su actividad despreocupada y afortunada, deja siempre un reguero de destrucción a su alrededor.

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21 Sep Elecciones Presidenciales 2015 en Guatemala: comportamiento del voto agregado

Debemos iniciar con una advertencia metodológica. El comportamiento electoral se suele analizar a nivel del individuo, en sociedades donde se cuenta con data proveniente de encuestas el mismo día de las elecciones. De esa forma se puede conocer algunas características demográficas y socio-económicas de los votantes y asociarlas con su preferencia electoral. Sin embargo, en el caso de Guatemala no tenemos suficiente información para inferir, por ejemplo, cómo votan las mujeres mayores de 40 años que viven en zonas urbanas. Tampoco podemos determinar si los que prefieren a partidos de izquierda son personas pobres del área rural, que se identifican a sí mismos como indígenas. Una problemática similar enfrentamos para el estudio de la violencia homicida respecto al perfil de los victimarios.

Al carecer de esos datos individuales, debemos limitar nuestro análisis a los municipios o departamentos (distritos electorales) donde lo que observamos es el comportamiento ya agregado de los votantes. Así corremos el riesgo de caer en la conocida falacia ecológica, según la cual se les atribuye a los individuos el comportamiento del grupo al cual pertenecen. Por otro lado, debemos reconocer que el voto que finalmente importa es el agregado, pues es el que decide cómo se distribuye el poder en una democracia. Como sabemos, es el comportamiento de las mayorías el que define los resultados que en este caso deseamos comprender.

Guatemala tuvo elecciones generales el recién pasado 6 de septiembre. Se eligieron candidatos para los cargos de Presidencia y Vicepresidencia de la República, diputados al Congreso (158), integrantes de las corporaciones municipales (338 alcaldías), y diputados al Parlamento Centroamericano. En este breve análisis nos limitaremos al comportamiento del electorado respecto a candidatos para la Presidencia del Organismo Ejecutivo, pues se requiere de una segunda vuelta el próximo 25 de octubre para determinar por mayoría absoluta a un ganador. Los contendientes son Jimmy Morales del partido FCN Nación (empresario y comediante, cuyo partido fue creado en 2008 por militares veteranos del conflicto armado interno) y Sandra Torres de UNE (social demócrata y ex Primera Dama de la nación, 2008-11). Esta última logró pasar al balotaje después de una reñida competencia con Manuel Baldizón del partido LIDER, a quien derrotó por un estrecho margen de casi 18 mil votos.

Al ser Guatemala un estado unitario, los candidatos compiten por votos individuales, no por colegios electorales o votos asignados a las regiones de acuerdo alguna regla de proporcionalidad. FCN obtuvo casi un 24 por ciento de los votos válidos, mientras que UNE llegó casi al 20 por ciento. La diferencia entre ambos fue de unos 200 mil votos, menos del 3 por ciento del electorado, que sobre pasa los 7 millones 500 mil. Esa (des)ventaja es menor a la de votos nulos o en blanco registrados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en la presente elección, en la cual se rompió record de asistencia con más del 71 por ciento de participación a nivel nacional.

La distribución geográfica del voto, según los municipios donde uno de los dos partidos en aún contienda aventajó al otro se presenta en el siguiente mapa. Nótese que no se trata del partido vencedor en términos absolutos, sino relativos, por lo que la intensidad del color indica qué tanta ventaja sacó uno sobre el otro.

mapa diferencias UNE vs FCN 1a vuelta 2015 con 338 munis

Como se puede observar, la UNE fue superior en casi toda la zona conocida como la Franja Transversal del Norte, que va desde el Caribe hacia México. Región muy alejada de la Ciudad de Guatemala, en todo sentido: geográfica, cultural y económicamente.  El FCN dominó en casi todas las demás regiones del Oriente, Sur y Centro del país, así como en buena parte del Altiplano Occidental, la más urbanizada. Su principal bastión, no obstante, fue el departamento de Guatemala, donde aventajó a la UNE por casi 270 mil votos (107 mil de diferencia sólo en la Ciudad Capital).

Las elecciones se dieron en un contexto muy particular, uno de alta politización ciudadana, tras 20 semanas de protestas pacíficas para pedir la renuncia de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo, después de los escándalos de corrupción en las aduanas y el seguro social. Finalmente, la movilización de cientos de miles de personas alcanzó sus objetivos. Tan sólo días antes de las elecciones Otto Pérez Molina había renunciado al cargo de Presidente de la República para enfrentar la justicia, como un ciudadano común y corriente, al igual que los hizo su ex vicepresidente algunos meses atrás.

Dichas manifestaciones anticorrupción ocurrieron especialmente en los centros urbanos del país, donde habita la clase media con acceso a redes sociales facilitadas por el Internet y a medios alternativos de comunicación social, como la televisión por cable. Estos medios de interacción, se plantea, jugaron un papel fundamental para explicar la bochornosa derrota de Manuel Baldizón, candidato que al principio del año era el puntero indiscutible en las encuestas, debido a sus exorbitantes gastos de campaña, incluso antes que las elecciones fueran convocadas formalmente. Las redes sociales convirtieron su lema de “Le Toca” (ser el Presidente por haber quedado en segundo lugar hace cuatro años) en un rotundo “No te toca” que se tradujo en el voto a favor de Jimmy Morales, el candidato novato, ajeno al sistema político que estaba siendo cuestionado por la sociedad civil en su conjunto.

Más allá de esa coyuntura política electoral, es importante explorar factores de carácter estructural que nos puedan dar indicios del comportamiento que podría persistir en la segunda vuelta con mayor facilidad. Por ejemplo: ¿Qué nos dicen otras variables, como la etnicidad y el nivel de desarrollo urbano respecto a la distribución geográfica del voto? Veamos el siguiente gráfico de barras, donde se presenta el número de votos que recibió cada partido (FCN vs. UNE), según el porcentaje de población indígena que el Censo de Población 2002 registró en cada municipio, controlándose por el nivel de urbanización que el Instituto Nacional de Estadística (INE) estableció para fines del mismo censo.

UNE vs FCN x porcentaje pob indigena control x urbanizacion 1a vuelta 2015

Nota: para facilitar el análisis, los municipios se clasificaron en 4 grupos de acuerdo con la respectiva distribución de percentiles (25, 50 y 75).

Dos tendencias son bastante claras en el gráfico. Primero, en los municipios menos urbanizados (o más rurales), no importa el porcentaje de población indígena, el voto agregado favorece a Sandra Torres. La diferencia a su favor parece ampliarse en la medida en que crece la población indígena. Segundo, en los municipios más urbanizados (o menos rurales), tampoco importa el porcentaje de población indígena porque el voto agregado tiende a favorecer a Jimmy Morales en todos, especialmente en municipios con 3 a 27  por ciento de población indígena, como es el caso de 8 municipios del Departamento de Guatemala.

En los municipios con niveles intermedios de urbanización (del 15 al 46 por ciento), el comportamiento es más ambiguo. Sin embargo, en aquellos con alto porcentaje de población indígena el voto aún favorece a Sandra Torres. ¿Cómo se explica esto? Sabemos que la población indígena vive mayoritariamente en zonas rurales y pobres del país, las cuales fueron beneficiadas durante la Administración del Presidente Álvaro Colom, cuando Sandra Torres era la Primera Dama de la Nación y coordinaba precisamente los programas sociales que llegaron a esta población antes ignorada por el Estado. El partido UNE, cuando estaba en el poder (2008-11), no sólo implementó los programas de transferencias condicionadas que, entre otros logros, aumentaron la cobertura educativa, sino que tuvo un impacto importante en la inclusión de las mujeres indígenas a la vida política del país. Para que las mujeres pudieran ser beneficiarias por la ayuda gubernamental, era indispensable que contaran con documento de identificación y estuvieran registradas en el padrón electoral. Está expansión de la ciudadanía, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, tiene mucho por explicar sobre los resultados de esta elección, en la cual ya pudo participar Sandra Torres, pues hace cuatro años se lo impidió una cláusula constitucional de parentesco.

El siguiente gráfico resume muy bien el argumento, que luego deberá ser evaluado econométricamente, porque en los municipios donde hubo una mayor cantidad de familias beneficiadas por los programas sociales, el triunfo electoral de la UNE y su candidata fue contundente. Al FCN le aventaja por más de 120 mil votos en dichos municipios.

mi familia progresa vs num votos 2015 para UNE FCN LIDER en munis

Nota: agradezco a Enrique Naveda de Plaza Pública por facilitarme la base de datos de Mi Familia Progresa, que él y Javier Fortín utilizaron para su artículo publicado en Espacios Políticos (2012), titulado “¿Inciden las transferencias condicionadas en las elecciones?” Año V, Número 6, pp. 27-48.

En conclusión, este análisis exploratorio parece indicar que factores estructurales interactúan con la coyuntura política para explicar el resultado electoral. La división urbano-rural del país seguirá jugando un papel importante en las elecciones 2015. El votante rural beneficiado por los programas sociales en 2008-11 parece comportarse con reciprocidad a favor de Sandra Torres. Está por verse si el votante urbano, ya aliviado por la derrota anticipada de Manuel Baldizón (visualizado como un político comprometido financieramente con intereses particulares), mantiene su preferencia por un candidato sin experiencia alguna, a la hora de evaluar quién le pude resolver problemas fundamentales como el de la inseguridad y la falta de oportunidades de trabajo.

PD. Mapa fue actualizado con algunos cambios, incluyendo ahora los 338 municipios (1 oct. 2015).

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